15 may. 2019

Feliz día del maestro!

Hoy en México celebramos a todos los maestros que día a día contribuyen a forjar mejores y más preparadas personas. Desde este blog, reconocemos su enorme labor y los felicitamos en su día. 

Este post esta dedicado con cariño a todos los profesores que han pasado por mi vida, desde el preescolar, hasta la universidad. Muchos de ellos dejaron en mi profunda huella, y aspiro un día a poder ser como muchos de ellos, tan cultos, apasionados, inteligentes y sabios. 

Sí, un profesor deja recuerdos y huellas en sus alumnos para toda la vida, aunque no todos dejan gratos recuerdos. Ojala todos los docentes estuvieran conscientes que cada palabra, cada acción puede construir o destruir, inspirar o desanimar para que un alumno saque lo mejor de sí y logre triunfar en esta vida. 

Cuando llegué a sexto de primaria, me encontré con la maestra Laura. Ay, me temo que no la recuerdo con cariño y estoy segura que si lee esto, le voy a caer bien mal. Era una maestra estricta, muy exigente, eso que ni que, y seguro que los docentes estaban convencidos de que era lo que necesitábamos los pre-adolescentes con un pie ya en la secundaria. Pero más allá de lo exigente en su forma de trabajar, tenía un "humor muy ácido". Solía ridiculizar a mis compañeros que no cumplían con la limpieza y el aseo, haciendo comentarios sarcásticos frente a todos los demás acerca de como olían o de su uniforme que llevaban arrugado. Uff, que alivio sentía de no ser presa de sus comentarios, para bien o para mal, siempre iba bien bañada y supongo que mi uniforme lucía bien planchado. Bueno, no me salve de que encerrara con rojo los rayones de mi cuaderno a los que ella llamaba "horribles moscas". Siempre creí que la maestra aniquilaba la autoestima de algunos de mis compañeros, que seguramente ya tenían suficientes problemas en casa, como para soportar a una maestra que gustaba de ridiculizar al alumnado. Dicen que el rostro es el espejo del alma. y no les miento cuando les digo que la maestra tenía facciones muy toscas y una mirada que atemorizaba a cualquiera. En fin, siempre que la recuerdo, la tengo como el claro ejemplo de lo que no debe hacer un docente, pues creo yo que se puede enseñar disciplina, orden y limpieza con otros métodos.

No así considero la suerte de mi hija Constanza, quién se ha encontrado con una maestra que al menos ante mis ojos es todo lo contrario a la maestra Laura. La maestra de Constanza seguido habla con nosotros, nos hace énfasis en la importancia de mantener una buena comunicación con nuestros niños, le da mucho importancia a la parte emocional de sus alumnos, escucha sus problemas y si detecta que algo anda mal, no ridiculiza al alumno frente a los demás, prefiere en cambio hablar con los papás. Estoy segura que en unos años, mi hija agradecerá la cercanía que les permitió la maestra, tanta es la confianza que le tienen los niños que van y le cuentan todos sus problemas, el salón se ha convertido en un espacio de desahogo dónde los niños cuentan sus más profundos temores y los males que los aquejan. Eso sí, también es sumamente exigente. 


A lo largo de los años también he tenido el placer de coincidir con maestros de gran calidad humana, de gran calidez en su forma de ser y muy entregados a la labor de transmitir conocimiento. Ante ellos hoy me quito el sombrero y les agradezco infinitamente todo lo que hacen por los alumnos, toda esa pasión que ponen en cada clase y todo el cariño que dejan en las aulas.

A los profesores que con más cariño recuerdo son a los de la preparatoria, muchos de ellos creyeron en mí y me brindaron todo su apoyo reconociendo mi esfuerzo doble al ser mamá y alumna. Después vivieron mis queridos profesores de la universidad. Sus maravillosas palabras todavía las traigo conmigo. En verdad, su apoyo es invaluable.

También Constanza ha tenido profesoras maravillosas que la han impulsado a ser mejor alumna y mejor persona.

Sin duda, un profesor es un héroe sin capa. Hoy los abrazamos fuerte y los celebramos. 

13 may. 2019

Resumen de Vacaciones de Semana Santa

Como todas las vacaciones, se me fueron volando y me costo mucho trabajo volver a la rutina, pero esta vez siento que, como pocas veces, aprovechamos al máximo los días de descanso.

Muchas veces se acaban las vacaciones y en realidad no sé ni en qué se me fueron tantos días. Literal, me dedico a descansar, pero las niñas a veces no están tan divertidas. A diferencia de otras ocasiones, hoy descansamos menos y las niñas se divirtieron más. 

Los primeros tres días de la primera semana los ocupamos arreglando la casa, y alistando maletas. Sí, ese es el promedio de días que necesito para garantizar que nada importante se me olvidé al salir de viaje, y aún así, olvidé la toalla de Isabel que quería llevar. Nada que no se pudiera solucionar, simplemente llevamos otra. Los cuatro días restantes fueron de delicia total en la playa.

Mis papás nos invitaron a Acapulco, cosa rara porque a ellos no les gusta viajar en plena Semana Santa por la gran afluencia de personas que hay en los destinos turísticos. No lo pensamos dos veces, Constanza inmediatamente se emocionó. 

Y aunque el trayecto fue largo por culpa del tráfico, las vacaciones bien valieron la pena. Nos hospedamos en un departamento que rentaron mis papás, y las habitaciones tenían una vista espectacular. La verdad es que me relajaba demasiado acostarme y contemplar a lo lejos la inmensidad del mar rodeada de imponentes rascacielos. Fue una delicia contemplar el anochecer y el amanecer desde aquel lugar. 



A diferencia de los hoteles, había poca gente en el desarrollo, o esa impresión me dio pues siempre pudimos disfrutar la alberca sólo para nosotros. 

Teníamos un poco de miedo de meter a Isa a la piscina. Nuestras vacaciones de Diciembre fueron una pesadilla pues Isa iba enferma y conforme pasaron los días todo se fue complicando. Como nuevamente Isa había estado enferma de la gripa, temíamos que de nuevo todo se complicara. De hecho habíamos decidido desistir del viaje si Isa continuaba enferma, pero fue mejorando al paso de los días y la playa le cayó de maravilla.



Desde muy bebé Isa ha disfrutado mucho de la arena, y no fue la excepción. Se dio una súper revolcada. Y yo estaba fascinada porque en vísperas de la Pascua, la playa ¡estaba llena de huevos ocultos entre la arena! Ya sé que por ahí había gallinas, pero me entusiasmaba cada vez que mis hijas jugando encontraban un huevo enterrado entre la arena. 

Ya se imaginarán, ambas chiquillas disfrutaron en exceso la piscina. No querían salir de ella. Eso sí, Isabelita no quería utilizar los flotadores ni el salvavidas, sólo quería estar en brazos de todos. 











Disfrute mucho esos días junto a mi esposo, las niñas, mis hermanas, mis papás y mi abuelita. 

La siguiente semana fue reacomodar y lavar ropa los primeros días. Para el día jueves le pedí a Edgar que me ayudara a ponerles la alberquita a las niñas. Y por supuesto, fue mi cómplice. Así que fue otro día de agua y diversión. Además cuando ponemos la piscina, inmediatamente se acercan los vecinos curiosos que quieren divertirse junto a las niñas, así que tuvimos alberca llena, casa empapada y papás que terminaron agotados. Lo fácil es poner la alberquita, lo difícil después es vaciarla, tratando de aprovechar lo más que se pueda todo el agua, lavarla, ponerla a secar y guardarla nuevamente. Para no tirar el agua, regamos el pasto y todas nuestras plantas. me puse a lavar juguetes, un poco de ropa, el patio y a trapear tooooda la casa. Terminé exhausta. 


Unos días antes de concluir las vacaciones, fuimos invitadas por parte de Mom´s Club a un evento de grupo Vinci y Dixon que Isabel disfruto al máximo.

Finalizamos las vacaciones con la invitación de los abuelos al cine, y el domingo a desayunar a la plaza e ir de compras. La verdad es que los abuelos nos súper consintieron y disfrutamos mucho las vacaciones. 



Necesitaba ese respiro para conectar con mis hijas y retomar fuerzas para finalizar el ciclo escolar.
Había estado con algo de "flojera" para retomar el blog, pero ya hemos recargado pilas y ahora a contínuar. 

Ustedes cuéntenme qué hicieron en sus vacaciones. 

9 may. 2019

...Mamá hoy quiero decir te amo...

Hoy puedo dimensionarlo, como fue que llegué a cambiar tu vida, tus días, tu cuerpo. Hoy al fin entiendo, que después de haberme tenido entre tus brazos, la vida nunca volvió a ser igual.

Siempre te vi tras de mi, y te contemple feliz sin imaginar nunca los sacrificios y el cansancio que representan la maternidad, todo ese esfuerzo para apoyar siempre nuestros sueños, todo ese esfuerzo para llevarnos a la escuela, ese esmero para que nada nos faltara, esa alegría de invertir tu vida en nuestros anhelos, esos desvelos para curarnos la enfermedad, esos sacrificios para podernos dar una vida mejor, la dicha que te causaba vernos felices, y ese llanto que te brotaba si nos mirabas tristes.

Mamita, tus hermosos años me los diste a mí y a mis hermanas. Y hoy al fin lo entiendo.

Y sigues aquí, velando nuestros pasos. Y sigues aquí, escuchando atenta mis relatos, los buenos y los malos. Y sigues aquí, siendo mi amiga y confidente, sigues aquí impulsándome para que vuele alto, remendando mis heridas, suturándome las alas, compartiéndome alegrías. Y aquí siguen tus brazos, tan dispuestos para mí, tu sonrisa al verme frente a ti, tu sabio consejo y ese amor inmenso, tan inmenso que lo han podido gozar mis hijas.

Que afortunada soy de tenerte a mi lado mamá, que bendición la mía que puedas ser el tesoro también de mis hijas. 

Deseo profundamente algún día poderte devolver tan sólo un poco de todo lo que tu has hecho por mí.

...Que alegría da
Decir mamá
Sintiendo en las palabras emoción
Puedo presumir
De mi gran amor
Tú eres lo más bello que jamas me sucedió...

Felicidades a todas las mamás del mundo. Gracias por ser el motor que impulsa a cada familia de este mundo, por crear hogares, por sembrar esperanza y por proteger sueños.

Gracias

Editada por Wendolin Vera. Con la tecnología de Blogger.