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30 sept. 2019

Elite: La serie que me terminó ganando


Debo decirlo, comencé viendo la serie algo desganada, más por hacerle compañía a mi esposo, que por gusto propio. Y es que hay que decirlo; yo soy más de series estilo Strenger Things, Dark o American Horror Story, mientras a Edgar le gustan series como Club de Cuervos, El Chapo o La casa de Papel. 

Así que cuando lo vi seleccionar "Elite" supuse que terminaría dormida y que lo más probable sería que ni terminaríamos la primer temporada. Ni hablar de ese gastado argumento de la niña rica enamorada de un pobre, la eterna discrepancia entre clases sociales y los desdenes de los ricos hacía quiénes no pertenecen a su círculo social. Pensé que no lo soportaría, sobre todo cuando parecía que todas las injusticias recaían sobre los menos favorecidos de la sociedad. Sin embargo, el final del primer capítulo tuvo para engancharme toda la temporada. 

Lo que me gustó de Elite

Sin duda, esa clase de misterio que le han puesto a la serie ha sido un acierto. Capítulo tras capítulo logran engancharte y llega un momento en el que no sabes qué giro inesperado dará la historia. 

Me gusta que se hable del VIH. Un tema tabú desde tiempos antaños. Que se esclarezcan algunos conceptos y se rompan con algunos mitos sobre la enfermedad. 

Que haya una pareja gay. En verdad soy tan cursi que Omar y Ander robaron mi corazón desde el primer instante. Creo que como actores son fantásticos, esas miraditas de amor me enternecían a más no poder, sin dejar de lado todo el drama que para Omar representaba ser homosexual. 

Aunque parezca que todo esta perdido en esta generación de jovencitos descarreados, figuras como la de Nadia le dan un equilibrio a la trama. La chica palestina estudiosa, fiel a sus creencias que se ve entre la espada y la pared cuando descubre el amor. Debo decirlo, casi lloro en uno de los capítulos finales, cuando Nadia les hace una confesión a sus padres, y todo termina en un fraternal abrazo familiar. 

Lo que no me gusto de Elite

Solo un par de cosas:

La edad de los protagonistas. Venga, tuve 16 años, fui adolescente y de las destrampadas, pero creo que pretender que los adolescentes de hoy en día son así, raya en los excesos. Drogas, alcohol, fiesta y promiscuidad a más no poder. ¿Será que cómo madre es perturbador pensar que así son las generaciones de hoy en día? Libertinaje en su máximo esplendor. Creo que para todo hay edades, y definitivamente creo que a los 16 los jovencitos deben ser más moderados. No me parece adecuada la imagen que se le vende a los adolescentes, no olvidemos que están en la búsqueda de su identidad y seguro que más de uno anhelarían ser como Polo o como Karla.

Para ser una serie #teen se les fue un poco el tono de la serie. 

Algunos errores se les fueron a la hora de la grabación, tipo que Dana Paola tenga  en una escena la copa de la que esta bebiendo casi vacía y al siguiente segundo la copa está llena mágicamente. Pero bueno. la mayoría de esos errores no los notamos los simples mortales, de hecho ha sido Edgar el que lo ha observado.

Conclusión

Sí, me ha gustado Elite. Más la segunda temporada que la primera. Creo que no daba para una tercera parte, habrá que ver con qué nos sorprenden los productores. 

Como todo, tiene momentos emotivos, algunos alocados y otros de total misterio. 

27 feb. 2019

Ordenando al estilo KonMari


No podía ser más atinado el estreno de esta serie que a principios de año, justo cuando todo el mundo tiene el entusiasmo a flor de piel, todo el mundo quiere ser mejor e iniciar con nuevos propósitos para mejorar su vida.

De pronto por redes sociales se hizo popular el hashtag #KonMarie y yo quería averiguar de qué se trataba. Claro que ya me había dado una idea: todo el mundo limpiando, desechando lo que ya no usaban y organizando espacios. 

Me entusiasmo mucho la idea de una serie que estuviera hablando de la importancia del orden y la limpieza. Y aunque no he visto más que un capítulo de la aclamada serie, ya me he visto contagiada por las inmensas ganas de ordenar.

No siempre fui la mujer más ordenada, pero ya desde hace años atrás descubrí que la acumulación excesiva de cosas y el desorden me generaba mucho estrés. Observe que el desorden provocaba que fuera impuntual siempre, primero porque tenía dificultades para encontrar mis objetos de uso personal y perdía tiempo en buscarlos y segundo, porque antes de salir de casa me entraba un poco de ansiedad y comenzaba a ordenar todo lo que podía, lo que traía como consecuencia que saliera tarde hacía mis compromisos. Hoy creo que me he colocado en un punto medio, no soy la mujer más ordenada del mundo pero hace tiempo que mi recámara dejo de parecer un campo de batalla (bueno, aveces gracias a Isabel, sí que lo parece).

Desechando poco a poco

Nunca he sido una mujer que acumule y acumule ropa u objetos personales. Haberme convertido en mamá joven hizo que mi prioridad al momento de comprar ropa, fuera siempre Constanza, y ahora también Isabel. Así que se puede decir que mi ropero es algo básico. Sin embargo, siempre hay ropa que comienza a deteriorarse y cuando menos vemos, no la usamos y termina arrumbada. Procuro por eso darle una revisada periódica al closet y sacar todo lo que realmente no usamos.

Lo mismo pasa con los juguetes. Cuando menos nos damos cuenta, entre lo que reciben en día de reyes, día del niño, cumpleaños y demás, se han acumulado. Quizá eso sí me cuesta un poco más de trabajo desecharlos, pues me encariño con todos. Pero al final, terminamos juntando juguetes para donarlos.

Organizando por partes vs Todo de un tirón

#MarieKondo recomienda ordenar todo de un tirón, pero para mí, cuando se trata de ordenar y organizar, me gusta ir por partes, de lo contrario me resulta una labor muy cansada y corro el riesgo de dejarlo todo a medias. Así un día empiezo por el ropero, para la siguiente semana voy con la cocina, luego con los escritorios y así con todos los espacios que van requiriendo organización y limpieza.

Utilidad vs Felicidad

Este es otro punto que considero no aplica para los mexicanos, Marie Kondo sugiere que conservemos los objetos que nos traen felicidad, pero los mexicanos solemos darle valor sentimental a casi todo. Cuando voy a deshacerme de mis pertenencias, procuro hacer de lado el valor sentimental que cada objeto tiene para mi, pues de lo contrario, y puedo asegurar que así pasa para la mayoría, terminaría quedándome con todo. Así que prefiero ser objetiva y cuestionar si en realidad el objeto todavía es de utilidad en mi vida o solo resta espacio.

Método para doblar la ropa: lo mejor de la serie ¡A ordenar con Marie Kondo!

Si hay algo que realmente me fascinó al ver el primer capítulo de esta serie, fue el doblado de la ropa. Inmediatamente abrí mis cajones, saque toda la ropa y comencé a doblar según enseña Marie. Fue sorprendente. Siempre tuve dificultades para que la ropa me cupiera en lo que consideraba cajones demasiado pequeños. La misma cantidad de ropa, doblada de esta manera, ocupa una cantidad menor de espacio, y ahora los cajones que un día me parecieron pequeños, me resultan grandes. Además, esta manera de doblar permite tener a la vista cada opción en nuestro cajón, lo que evita que terminemos revolviendo todo en busca de alguna prenda.

Definitivamente cada país tiene diferentes costumbres y diversas culturas, quizá no todo lo que propone Marie Kondo podemos aplicarlo, sin embargo, siempre he sido de la idea de que de cada cosa debemos extraer lo que nos sirva para mejorar nuestras vidas, y de esta serie podremos aprender mucho y mejorar nuestro estilo de vida.





Aquí fotos de mis cajones:


 En verdad  me hubiera gustado hacer un antes y un después de este cajón dónde nada nunca me cabía.



¿Ustedes tienen un método especial para ordenar?
Editada por Wendolin Vera. Con la tecnología de Blogger.