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7 nov. 2019

Así celebramos 3 añitos de puro amor

Ya lo había dicho un año atrás, no más fiestas cumpleañeras, al menos eso dije hace un año, después de terminar súper agotada de la fiesta de Isabelita, y luego de sentir que ni ella ni nosotros disfrutamos. A eso hay que sumarle que las condiciones económicas de este año no eran las más favorables, así que aunque a veces sentía ganas de cambiar de opinión, optamos que lo más saludable financiera y emocionalmente era no hacer una fiesta.

Pero la celebración es otro rollo. Definitivamente no queríamos que su día pasara inadvertido. Sobre todo porque desde una semana antes, que le dije que sería su cumpleaños, no dejaba de preguntar cada mañana si ya era su cumpleaños:

-¿hoy es mi cumpeaños? !No veo el pastel!

Esa y la frase de:  -¡ya va ser mi cumpeaños!- nos acompañaron cada día.

El anhelado cumpleaños llegó

Una noche antes, me dispuse a hornear un pastel. Isa estaba muy emocionada por el simple hecho de verme horneando un pastel para ella. La decorada no fue un éxito, de hecho fue algo así como el programa Nailed  It, en el que la realidad quedó muy lejos de la expectativa. Tal fue mi decepción que ni siquiera tome foto de tan gracioso recuerdo. El problema no estuvo en la horneada, de hecho el pastel quedó sin problemas. El gran reto fue la decoración, horas invertidas tratando de poner el betún de una forma decente, hasta que de tanto betún el pastel perdió la forma original y terminó pareciendo una papa. Intente arreglarlo con chispas de colores, pero el resultado no fue mucho mejor.

Mientras Isa dormía, infle algunos globos, no podía faltar un gran globo con forma de número 3. Le arme su teepee por la mañana y le puse las letras de madera que forman su nombre. Todo para que viera que era un día especial. Y sí, cuando despertó y la llevamos a la sala, dijo:
-hoy es mi cumpeaños.-

Estuvo muy mimada y consentida por mis padres y mis hermanas, quienes desde muy tempranas horas la agasajaron con sus regalos. La tía Melina fue la primera en darle un obsequió: una bonita sudadera de Peppa Pig (la caricatura favorita de Isa) y un pants rosa. Tengo que decirles que le había comprado una muñeca, y por azares del destino, mi papá le había comprado la misma muñeca a Isa para obsequiársela por su cumpleaños. Jaja fue divertido. Mi hermana cambio la muñeca a petición mía por unos vasitos entrenadores.



Mi padre, desde un día antes le había dado su muñeca a Isabel, pero yo no deje que la abriera hasta su cumpleaños, sino ¿cómo sabría Isa que su cumpleaños es un día diferente y especial?. La muñeca es una Little Mommy disfrazada de cerdito, pues a Isa le gustan mucho los cerditos. 

Luego mamá también le dio a Isa sus regalos: un vestido azul precioso, una falda, unas mayas y una blusa de unicornio. Todo divino.

Me sentía muy dichosa de ver todas esas muestras de afecto para Isa. Fuimos a comprar su pastel, dejamos que Isa lo escogiera. Fue un cheescake pequeño con frambuesas.







La madrina Victoria también le tenía una sorpresa: un pizarrón caballete que a Isa le gustó mucho.


A la hora de partir el pastel, creo que Isa se sintió apenada con tanta atención sobre ella. Escondió su carita en el regazo de mi papá mientras cantábamos las mañanitas y no quiso soplar la velita. Fue un día maravilloso.



Y como nosotros papás, no le habíamos obsequiado nada a Isa por su cumple, y a Coni también le debíamos su obsequio cumpleañero. las llevamos a escoger un juguete. 




Fue una excelente semana cumpleañera. Me siento muy dichosa de compartir con ustedes está alegría, de las muestras de cariño hacía Isa, nos mandaron muchos mensajitos de amor para ella.

12 jun. 2019

Coni, te amo tanto ❤️

Será que es el mes de su cumpleaños, será que termina la primaria, será que estoy sentimental que estos días todo gira en torno a ella. 

Miró las fotografías de hace dos años y siento que no creciste gradualmente, sino que de pronto me cambiaron a mi niña por una jovencita. El tiempo se me ha ido en un suspiro, y te miro correr hacia tu autonomía, hacia tu juventud, hacia tu libertad. A veces siento temor, todos los cambios se han venido tan rápido que apenas tengo tiempo de asimilar, de asimilar que ya no dependes más de los brazos de mamá, que ya poco te interesa jugar con mamá, que ya no me pides ver caricaturas, más bien quieres ver series y películas románticas, y que ahora es más divertido estar con tus amigas. Pero antes de que siga pasando el tiempo, quiero detenerme un momento para abrazarte y para darte las gracias...

Creo que nunca me detuve a mirarte y a agradecerte el hecho de que seas una grandiosa hermana, a pesar de todos esos años de diferencia, has sido la mejor, la mejor hermana del mundo, no tengo dudas. Y jamás te he preguntado cómo te sentiste cuando nuestro mundo cambio drásticamente, cuando tuviste que aprender a compartir, no solo los juguetes, sino a papá, mamá, a los abuelos, la vida entera con ese pequeño ser que ahora te llama "tú manita".

Quiero decirte que estoy profundamente orgullosa de ti, porque me hiciste todo más fácil, aceptaste con calma los cambios, los tiempos en que papá y mamá solo iban y venían al hospital preocupados por la salud de tu hermana, y tu esperabas con paciencia. Y cuanto más centrados estábamos en ello, tu seguías siendo la misma niña, y tus notas hasta iban mejorando, más autónoma te volvías. Desde muy pequeña tuve que dejar de ir a despertarte, tú lo hacías sola, te alistabas para la escuela y realizabas tus tareas. Y seguiste siendo paciente cuando tu hermana comenzaba a tomar tus juguetes, tus apreciados juguetes, y seguiste siendo paciente cuanto tu hermana sólo quería ir tras de ti. Y sigues siendo paciente cuando esa pequeña hace destrozos y se escapaba a tu cuarto y quiere todas tus cosas. Estoy segura que eso pasa, porque tu hermana, al igual que yo, te admira profundamente. 

Quiero tenerte entre mis brazos, y deleitarme al contemplarte, porque para mi siempre serás mi bebé, mi gran amor, mi primera ilusión de ser mamá y siempre tendrás un lugar irremplazable en mi corazón. 

Gracias por ser esa niña tan maravillosa, gracias por compartir tu amor desbordante con tu hermana, para mí no hay satisfacción más grande que ver cómo se aman. 

Mi amor no se dividió, ahora sé que simplemente se multiplicó, y a cada una la amo inmensamente. 

Nada más deseo en la vida que verte feliz, busca siempre eso, tu felicidad. Yo siempre te acompañaré y te guiare. 

Te amo hija


20 may. 2019

Festival de Día de las Madres

Acabo de vivir uno de los momentos más emotivos y emocionantes a lo largo de los seis años de primaria que lleva Constanza: el legendario festival del 10 de mayo (día de las madres en México).

Sí, muchas veces se ha cuestionado por qué hacer lo mismo año con año, generación tras generación. Y cercana la fecha, no faltan los memes sobre Denise de Kalafe y su ya tradicional canción "Señora señora". Y aunque pareciera que toda madre obligatoriamente tiene que vivir estos rituales muy mexicanos, ¡yo no había tenido dicho placer!

Desde que llegamos a la primaria, me tocaron algunos festejos como una clase masiva de zumba, en la que la mayoría de las mamás hicimos el ridículo intentando mover las carnes al ritmo del instructor, eso sí, fue muy divertido, no lo niego. En otra ocasión los pequeños nos dieron masajes y nos pintaron las uñas, todo al estilo de un spa en el que se trataba de convivir con los niños y de que ellos nos consintieran. Otro año más nos dieron un desayuno y nos llevaron mariachi, y así fueron la mayoría de los 10 de mayo, convivencias en las cuáles compartimos momentos con nuestros hijos.

Pero yo, que soy tan cursi, siempre me queje de no haber vestido a mi hija de china poblana, de adelita o de verla bailar un huapango. Todas esas cosas que recordaba haber vivido cuando niña en la primaria, no pude presenciarlas con mi hija. Así que cuando escuché que este año sí estaban organizando bailable y cuando nos dijeron que las niñas irían con su falda de rock and roll para bailar al mero estilo de los años 50, estallé de alegría y de emoción.

La felicidad se multiplicaba porque sabía que sería nuestro último 10 de mayo en la primaria, y que mejor manera de coronar este recuerdo, que con el mejor festival de todos los años. Además me invadió la nostalgia, pues Constanza en su último festival de día de las madres del kinder, también bailó rock and roll.

Además de bailar una canción de Vaselina, que sobra decirlo, ¿quién no ama la famosa película? también cantaron "We go togheter" de la misma película. Debo decirles que cuando Constanza escuchaba la canción en casa para ensayar, a mi me rodaban las lágrimas. 



Todos los grupos, desde primero hasta sexto, fueron vestidos en torno a la misma temática. Los profesores y directivos también fueron vestidos de acuerdo al tema. Colgaron por doquier discos de acetato y malteadas gigantes además de que había una rockola de globos. Había palomitas, refresco y helado para las mamás.




Reconozco y agradezco profundamente el esfuerzo que hicieron alumnos, profesores, directivos y hasta padres de familia para habernos regalado un festival tan especial. Sí, aunque no lo crean, las mamás somos así y amamos este tipo de eventos, sin importar si es año con año, si los niños bailan bien o no quieren sonreír, se trata de nuestros pimpollos y nada más emocionante y gratificante que ver a nuestro crío bailando para nosotros.

24 abr. 2019

SOS Adolescente en casa

¿Tienen adolescentes en casa? ¿Algunos tips para sobrellevar esta etapa con los hijos?


No quiero comenzar poniendo etiquetas a esta etapa de la vida por la que Constanza comienza a transitar, pero debo reconocer que me está costando algo de trabajo.

Me desconcierta que mi hija ya no sienta atracción por los juguetes, que de pronto sus gustos hayan cambiado y que esté tan rebelde. No acepta para nada el consejo de mamá para vestirse o peinarse, y supongo que es lógico, pues está en la búsqueda de su identidad.

No quiero declararme como su principal enemiga, quiero acompañarla de una manera cariñosa sin hacerla sentir que estoy en su contra o que no apoyo sus decisiones.

Uff, para ser honestos, siento que los años se me fueron como agua y hoy me encuentro con una hija que ya no es una niña. La verdad creo que no estaba preparada jaja. Así que ahora, tendré que informarme más y buscar la manera de ser la mejor guía de mi hija.

Sé que se vienen muchos cambios en su vida, y quiero estar preparada. Quiero ser honesta y trabajar en lo que creo que estoy haciendo mal como madre, por ejemplo; me cuesta mucho trabajo reconocer que mi hija ya es capaz de tomar sus propias decisiones, todavía quisiera ser yo quién elije su vestimenta, su peinado y decirle todo el tiempo qué hacer. Pero también quiero ser firme y saber poner límites. 

Mamis, les soy honesta, la verdad tengo miedo. Soy una mamá asustada que también esta adoleciendo los cambios de su hija. Me asusta que ya no quiera estar conmigo, que ya no me pida que juguemos, que yo ya no sea su mundo absoluto. 

Leo las primeras entradas de este blog y no puedo creer que mi bebé ha crecido tanto. Hay días en los que me siento tan nostálgica. Pero sé que aunque las cosas cambien, todavía puedo seguir disfrutando momentos con mi hija y eso es lo importante. buscar fortalecer nuestro vínculo ahora más que nunca. 

Mamis si ya han pasado por esta etapa, les agradeceré mucho sus consejos. Yo por mi parte estaré buscando información, consejos y tips, y por supuesto, los compartiré con ustedes.

1 abr. 2019

¿Escolarizar o no escolarizar? es la cuestión

Últimamente un tema muy "manoseado" en todos lados es la cuestión de cuándo pienso escolarizar a Isabel.


A mis casi 30 años y con un montón de sobrinos, con la mano en la cintura puedo asegurarles que en ese tema, nunca se tendrá contenta a la familia; que si el niño esta muy pequeño, su mala madre no lo quiere cuidar, pobrecito, se aburrirá, y mira la mamá podría cuidarlo pero es floja... que si el niño esta muy grande, para qué lo tienen en la casa, aburrido el pobrecito, necesita aprender y convivir con otros niños, la floja de la madre no se quiere levantar y llevarlo a la escuela. ¡En verdad! He oído ese tipo de comentarios una y otra vez, lo cual me ha servido para reforzar la idea de que Isabel se irá a la escuela cuando ambas estemos listas y cuando ambas decidamos.

Isabel tiene dos años y medio. No lo voy a negar, hay días en los que pienso que si ya fuera a la escuela, todo "podría ser mejor para ambas". Tendría bastante tiempo por las mañanas, podría hacer lo que me venga en gana con mi tiempo, podría enfocarme más en mi trabajo, ella estaría conviviendo con otros niños, quizá jamás se aburriría y estaría aprendiendo nuevas cosas. Sin embargo, eso último, me parece subjetivo: hay niños que van desde tempranas edades al colegio y saben lo que deben de saber para su edad, ni más ni menos. Isabel sin ir al colegio, ha aprendido algunas cosas de manera autodidacta: colores, números y algunas letras. Pero bueno, eso es otro tema.

Quizá estoy siendo un poco "egoísta" pues a final de cuentas, en muchas ocasiones suelo necesitar ayuda de mi mamá. Entonces, si alguien debería opinar sería ella y sin embargo, se que tome la decisión que tome, cuento con su apoyo incondicional.

Pero ¿por qué me niego a escolarizar a Isabel?

De entrada, me gustaría que mi bebé por lo menos tengo tres años cumplidos antes de ir a la escuela. Por lo tanto, ingresarla a la escuela en el próximo ciclo, no me convence. 

Me gustaría que cuando ella asista a una escuela, tenga la capacidad de platicarme cómo fue su día, qué le agrado de esa nueva etapa, qué le gusta y qué le disgusta de la escuela. 

Otro factor muy importante, es que una vez que iniciemos ese proceso, no habrá vuelta atrás. Si no me agrada, si me arrepiento, si hecho de menos mis mañanas con ella, no sería adecuado interrumpir ese proceso. Y ese proceso es inevitable, es decir, tarde o temprano debe llegar el momento, entonces ¿para qué adelantarlo?

Hoy tuvimos un día muy agitado en cuestión de trabajo, pasamos mucho tiempo en el carro y por un momento observe a Isabel y pensé si debía estar en la escuela, pero recordé que habrá toda una vida para ello, para esas rutinas de tener que levantarse temprano y cumplir con una asistencia por obligación, portar un uniforme y hasta tener deberes escolares. También pensé que así como hoy tuvimos una mañana agitada, hay mañanas tranquilas y deliciosas, en las que ambas podemos compartir unos momentos más en la cama. Y pensé que si hoy puedo darme ese privilegio, por qué no disfrutarlo y esperar pacientemente. 

Creo que como todo, la escolarización tiene sus pros y sus contras, ya escribiré un post sobre ello. Pero también creo que cada madre e hija/hijo tienen distintas necesidad y distintos ritmos, y cada decisión es respetable. Deberíamos respetar eses decisiones, y si queremos ayudar, entonces deberíamos acompañar sin criticar u opinar cuando no se nos ha pedido una opinión. 

22 mar. 2019

Control de esfínteres ¿Cuándo es tiempo?

Hace ya varios meses, compre un pequeño bañito, ilusa yo pensé que tal vez Isa se interesaría en usarlo. Notaba que quería acompañarnos cuando íbamos al baño y se mostraba muy interesada, sin embargo el proceso de control de esfínteres es mucho más complejo, y además Isa no quería sentarse en el inodoro, parecía asustada. 

La verdad es el que el bañito se quedo arrumbado, no tenía interés en presionar a Isa ni iniciar un proceso, que hasta el cansancio se ha dicho, llega por sí solo. Recuerdo que con mi hija mayor, el momento llegó sólo, sin presiones, nalgadas, castigos o regaños. El día menos pensado, Coni decidió avisar que necesitaba hacer pipi o popo, y de esa manera tan natural quiero que ocurra con Isabel.

Y aunque me gusta que use pañal, porque es lo poco que me queda de mi bebé, presiento que el momento no esta tan lejos de llegar. Leyendo mucho encontré un artículo que hablaba de las señales que el bebé mandaba, una vez que el proceso de control de esfínteres ha iniciado:

Le molesta traer pañales

Avisa cuando se ha hecho del baño

Se quiere quitar el pañal

Ya es capaz de seguir instrucciones simples

Después de una siesta, despierta seco

Se mantiene seco por periodos largos

Puede subirse y bajarse los pantalones por sí mismo
La verdad es que Isa ha mandado casi todas las señales; se niega a que le ponga el pañal con esta frase -no me pongas el pañal, dice - me cambias el pañal mami, una vez que se ha hecho del baño,  ya le puedo pedir que vaya por papel, que ponga algún juguete en la mesa, que me pase un lápiz, etc, los cambios de pañales son cada vez más espaciados pues se mantiene seca por más tiempo. Aveces nos dice que desea ir al baño, sin embargo llegando se muestra renuente a sentarse en el inodoro. Sin embargo, creo que ya estamos muy cerca de este momento.

Creo que todos los padres deberíamos informarnos, leer sobre este tema y respetar los procesos de los niños.Todavía se estila mucho el "enseñar" al niño a ir al baño con regaños y presiones, muchas veces las madres se sienten presionadas porque quieren escolarizar al niño y necesitan que deje el pañal para poder hacerlo, entonces ejercen la presión que sienten en los niños. Sería importante recordar que no hay plazos que no se cumplan y armarnos de paciencia, dando al niño el tiempo necesario para que de forma natural aprenda a controlar sus enfínteres.

Yo ya lo viví una vez de manera natural y puedo decir que nos ahorramos episodios desagradables, y estoy dispuesta a que nuevamente ocurra igual. Ya les avisaré cuando Isa haya decidido dejar el pañal, lo anunciaré seguramente con gran orgullo y al mismo tiempo con nostalgia, pues mi bebé definitivamente habrá dado paso a una hermosa niñita mayor.

20 mar. 2019

Señales de que tu hijo está listo para iniciar la alimentación complementaria (ablactación)

Además de haber cumplido seis meses de edad, un bebé debe cumplir con ciertas características en su desarrollo, que indican que ya esta listo para integrarse poco a poco a la dieta familiar. Es de suma importancia consultar con el pediatra y estar bien asesorados para elegir el momento idóneo. 

Seguro alguna vez te has preguntado cuándo es el momento adecuado para integrar al bebé a la dieta familiar. Los expertos recomiendan que esto debe suceder una vez que el bebé ha cumplido seis meses. Sin embargo, cada bebé se desarrolla a su propio ritmo, y hay bebés que aunque hayan cumplido esta edad, aún no están listos para iniciar la alimentación complementaria. En estos casos será mejor tener paciencia y esperar un poco más.

Algunas características que indican que tu #bebé está listo para poder ingerir otros alimentos a parte de la leche materna son:

Mantiene la cabeza erguida.

Se sostiene sentado por sí solo, puede sentarse sin ayuda y cuando lo sientas en su silla periquera, se mantiene en equilibrio.  

Ha perdido el reflejo de extrusión, es decir, ha dejado de empujar con su lengua los alimentos que llegan a su boquita.

Muestra interés por la comida, quiere llevarse los alimentos a la boca y parece antojado cuando observa comer a los demás.

Isabel fue una bebé prematura, y cuando llegó a los seies meses, todavía no había cumplido con muchas de estas características. El pediatra indico iniciar la alimentación complementaria sin embargo, no fue sencillo, Isa sacaba las papillas con su lengua (reflejo de extrusión) y además le causaban asco los alimentos. Hubo que tener paciencia y esperar a que ella poco a poco, fuera mostrando apetito e interés por otras cosas que no fueran leche materna. 

Si has notado que tu bebé ya cumple con todas estás características, coméntalo con tu pediatra, si aún no cumple con ellas, no pasa nada, es solo cuestión de tiempo. Si te ha servido esta entrada, no dudes en compartirla con otras mamás y comentarnos, nos gusta leerte. 

13 mar. 2019

Alimentos que jamás debes darle a tu bebé

Es importante iniciar recordando que un bebé no debe probar alimento alguno antes de los seis meses, ¡ninguno! Hasta los seis meses, el bebé debe recibir lactancia materna exclusiva.


Una vez cumplidos los seis meses, deberás consultar con el pediatra si ya es posible iniciar la alimentación complementaria, pues además de tener seis meses de edad, el bebé deberá cumplir con otras características que indiquen que ya esta listo para comenzar a integrarse a la dieta familiar.

Sabemos que justo al iniciar esa etapa, surgen muchas dudas sobre qué alimentos pueden consumir los bebés. Es importante cuidar la alimentación del pequeño y saber que existen ciertos alimentos que, aunque para un adulto pueden ser inofensivos, para un bebé pueden ser tóxicos, causarle alergias o simplemente no ser recomendables.

A continuación te proporciono una lista de aquellos alimentos que no debes dar al menos durante su primer año de vida a tu pequeño.

Sal. El hígado del pequeño no esta aún maduro, por lo que se aconseja no poner sal en los alimentos del bebé, esto también le va a permitir acostumbrarse al sabor real de la comida. 
Miel. Aunque la miel es un producto natural que aporta múltiples beneficios, en los pequeños es la causante del botulismo, envenenamiento que puede llegar a ser mortal.
Leche de vaca. Introducirla antes del año de edad puede causar diversos problemas como alergias (alergia a la proteína de leche de vaca APLV) e intolerancia a la lactosa. 
Frutos secos. Los especialistas recomiendan no darlos hasta después de los tres años de edad, y en pequeños pedazos, pues pueden provocar atragantamiento. 
Algunos pescados y mariscos. Algunos pescados poseen un elevado contenido de mercurio, como el atún rojo, por ello se recomienda no darle al niño hasta que tenga tres años de edad. Los mariscos son principales causantes de alergias, por lo que será mejor postergar su consumo hasta los tres años de edad.
Huevo y frutos rojos. Una de las indicaciones que recibí del pediatra mientras Constanza fue bebé, fue no darle huevo, ni fresa ni frutos rojos hasta después del año y medio, para evitar futuras alergias. Funcionó, once años después Constanza no padece alergias a ningún alimento.
Espero que esta liste te ayude para saber que alimentos es mejor evitar. Es importante consultar cualquier duda con tu pediatra y si es posible, pídele que te ayude a elegir un menú semanal de alimentación para tu pequeño.

11 mar. 2019

10 nombres originales de niña, todos de origen maya

Sabemos la emoción que supone la espera de un bebé, y lo entusiasmada que una mamá se siente cuando se trata de buscar el nombre que ha de acompañar por siempre a su hija. 


El elegir un nombre para nuestros hijos muchas veces se vuelve una tarea complicada a la que los padres le invertimos mucho tiempo. Deseamos un nombre que tenga un significado bonito, que suene bien y que además sea original. Todos estos atributos los reúnen los nombres de origen maya, por eso me gustan tanto. Para que te inspires, te voy a compartir algunos de mis nombres favoritos.

Zamná. Dios del conocimiento.

Naab.Diosa del agua.

Aquetzali. Agua cristalina o agua preciosa.

Atziri. Maíz.

Xelhá. Donde nacen las aguas.

Yunuen. Media luna.

Itzamara. Diosa de las estrellas.

Xareni. Princesa del bosque.

Ixchel. Diosa maya lunar.

Nicte. Flor.

Estos son sólo algunos de los muchos nombres mayas que hay y que poseen un gran significado. Esperamos que te hayan servido de inspiración. Si has elegido uno para tu bebé, no dejes de comentar.

5 mar. 2019

Yo sí quiero ser la amiga de mis hijas

No, no me gustan estas frases que he leído mucho por la red y que son el lema de muchos padres de familia desde hace muchas generaciones:

 -Yo no soy amiga de mis hijos. 
-A mi no me interesa ser la amiga de mis hijos, soy su madre.

Siempre con la creencia, bien fundamentada, de que nuestro deber como padres es el de ser guías, ser educadores, criar y hacer personas de bien. Hasta aquí, concuerdo totalmente. Pero tenemos la creencia que debemos caerles mal a nuestros hijos, y ser autoritarios para saber que estamos haciendo bien nuestro trabajo. 

Yo sí quiero ser la amiga de mi hija.

Recuerdo bien cuando entre a la adolescencia. Quería salir, ir a fiestas, tomar, no estudiar, "perseguir mis sueños" que en ese entonces era vivir la vida a mi manera aunque no tenía ni la más mínima idea de cómo vivirla, y comencé a creer que todo lo que hacían mis padres era sólo por fastidiarme, porque no tenían confianza en mí y hasta llegue a creer que seguramente no me querían. ¡Pobres de mis padres! Quienes me conocieron en ese entonces, reconocerán que realmente era rebelde. La relación con ellos se torno difícil, por supuesto que no eran mis amigos, pero sino lo eran, entonces para mí eran los enemigos, de quiénes debía huir y alejarme a toda costa. Empecé a rodearme de "amigos" que eran precisamente todo lo contrario a mis padres, que me solapaban, me "entendían", me apoyaban, no me juzgaban y que por supuesto, estaban tan mal como yo. El resultado, un embarazo adolescente y una sensación de vacío que muchas veces me invadió pues me sentía la hija más incomprendida del planeta. 

Con este pequeño relato no quiero decir que debemos solapar, permitir y consentir para tener a los hijos contentos, definitivamente no. Lo que quiero dar a entender, es que debemos ser lo suficientemente hábiles para realizar nuestro papel de padres, sin declararles la guerra abiertamente, porque si lanzamos constantemente el mensaje de que no somos sus amigos, creo yo que haremos que creen un concepto de amistad equivocado. Un amigo no es aquel que te solapa y te deja cometer errores o actuar mal con tal de verte contento, un amigo debería tener algo en común con nuestros padres: querer solamente nuestro bien. Un amigo verdadero también tendrá sus limites, será siempre honesto y cuando vea que algo estás haciendo mal, seguramente te lo dirá.

Yo quiero forjar en mi hija un concepto real de amistad. Yo sí quiero ser su amiga, aunque aveces ella no querrá serlo, o dudara que yo lo soy.

Jamás le digo que no soy su "amiguita". No, le digo que los límites, los regaños y demás son por que la quiero y jamás en la vida va a encontrar cariño tan desinteresado como el que una madre le tiene a sus  hijos, busco cambiar la estrategia, busco poner límites, reglas y guiarla sin tener que pelear constantemente con ella, sin hacerla sentir que somos las peores enemigas.

Estará funcionando mi estrategia? No lo sé, con los hijos no hay nada escrito, no son pasteles que se horneen de acuerdo a recetas infalibles, son humanos con inquietudes, dudas y sus propias revoluciones emocionales. No quiero que sea perfecta, sólo quiero que sea una niña de bien y un humano feliz.

Pero más allá de todo, Yo sí quiero ser su amiga de mis hijas, quiero que se acerquen a mí cuando tengan un problema, que me tengan la confianza de contarme sus inquietudes y sus problemas, que sepan que mamá las acompaña y las guía incondicionalmente, y sobre todo, quiero que cuando vayan por la vida eligiendo amistades, no crean que las amistades son quienes solapan, quienes te permiten ser grosero o quienes te traten mal, quienes te metan en problemas, quienes no sean honestos o quienes no tengan y no pongan límites, quiero que siempre se rodeen de personas que busquen su bienestar, que sumen y no que resten. Y quiere que a mi siempre me consideren su amiga.


1 mar. 2019

Escuela para padres, algo que debería existir.

Hace un par de semanas hubo una reunión en la escuela de Constanza. Llegaron "muchos" padres de familia intrigados por saber si se trataba de la evaluación escolar de los alumnos, pero cuando empezaron a informar de qué iba la junta, algunos comenzaron a abandonar el salón, además la junta no tenía valor curricular, ¿para qué quedarse?

Si bien la charla tenía un fin comercial, decidí quedarme hasta el final, pues lo que estaba escuchando me parecía interesante. ¿Nos preparamos para la maternidad/paternidad? ¿Buscamos herramientas que nos ayuden con la crianza de nuestros hijos? ¿Nos tomamos un poco de tiempo para informarnos sobre temas de educación? La verdad es que yo creo que muy poco.

Nos preparamos para ser profesionistas, para tener una carrera, tomamos algunos cursos que nos ayuden a generar ingresos, pero poca importancia le damos al asunto de la crianza, y para muestra, la cantidad de papás que abandonaron el aula ese día al escuchar el "choro aburrido" que nos estaban dando. Pero la verdad es que a mí me pareció un platica reflexiva y con algunos consejos muy valiosos, que les voy a compartir en resumidos puntos, esperando les puedan servir.


1. Empieza por ti mismo. Como padres, somos el molde sobre el cual formaremos a nuestros hijos. Así que yo te invitaría a que hagas una introspección y analices si realmente te gusta lo que eres y cómo eres. Si eres inseguro, no pidas que tu hijo tenga seguridad, si eres mentiroso, no esperes de tu hijo honestidad, si eres violento, seguro tu hijo lo será. Cuando veas en tu hijo algo que no te gusta, seguro lo aprendió de ti, así que empieza por trabajar en tu persona e intenta regalarle a tus hijos la mejor versión de ti.

2. Las buenas calificaciones no lo son todo en la vida. "Hay niños con excelentes calificaciones que no saben pedir las cosas por favor ni dar las gracias", fue una frase que empleo el señor de la platica, y que me dio mucho para reflexionar. La mayoría de veces creemos que las calificaciones son lo más importante, exigimos buenas notas y nos jactamos de haber hecho un buen trabajo cuando los niños traen diplomas a casa, pero la crianza va mucho más allá de eso; de poco sirven las buenas notas si los niños no tienen principios y valores, o si no procuramos su bienestar emocional. Para triunfar en la vida, se requieren de otras habilidades y destrezas que no sólo se adquieren mediante las buenas notas, eso es por un lado, por el otro, las calificaciones también suelen ser "subjetivas", están sometidas al criterio de un profesor, que en muchas ocasiones puede verse influenciado por las preferencias que tenga en ciertos niños, en la relación que lleve con sus padres, en lo que el cree un buen comportamiento, etc. Y en México, ya ven que eso de las preferencias casi ni se da. 

3. Aprende a ver las virtudes, y menos los defectos. Estamos acostumbrados a fijarnos más en los errores que cometen nuestros hijos, que en sus aciertos. Si el niño obtuvo un ocho al realizar un ejercicio de diez operaciones, no lo felicitamos por los aciertos que tuvo, lo regañamos por las equivocaciones cometidas. ¿Qué pasaría si cambiamos esa costumbre? Si llegara el niño con un ocho, y lo felicitáramos por su esfuerzo para haber realizado correctamente esas operaciones, y lo invitáramos a realizar nuevamente los ejercicios en los que se equivocó. Seguro el niño, sintiéndose motivado, podría descubrir dónde estuvo la falla. 
Nos empeñamos en que sean buenos en cosas que simplemente no les gustan o no se les dan, en lugar de tratar de descubrir y potenciar sus habilidades. Si el niño es malo en matemáticas, queremos que sea bueno en ellas, y lo obligamos a estudiar una y otra vez y hasta lo mandamos a cursos, en lugar de averiguar si es bueno para la pintura, la música o los idiomas. Recuerden padres, que Einstein, Darwin y Edison no fueron para nada alumnos estrella.

4.Tiempo de calidad. Siempre, el tiempo de calidad es prácticamente una regla de oro. Podemos darle a nuestros hijos juguetes, ropa de marca, y muchas cosas materiales, pero nada va a sustituir nuestra presencia. No hay nada más importante para un niño, que sentirse amado por sus padres, y esto los trasmitimos mediante el tiempo que les regalamos. 

5. Invierte en tu formación. Podemos gastar mucho dinero en una pantalla para nuestra casa o comprando unos tenis de marca, pero cuando se trata de libros, educación y formación nos detenemos a pensarlo. De nuevo, prueba de ello, es que cuando nos ofrecieron algunos libros sobre educación y crianza, los pocos padres que quedaban en el aula, salieron apresuradamente. Seguro que para otra cosa no lo piensan dos veces. Hoy en día, hay muchas herramientas digitales a la mano, y muchas de ellas son gratuitas. Hay cursos, platicas, blogs como este (un punto para mi), y audios a los que puedes acceder y que te ayudaran a orientarte mejor, que te darán herramientas sobre crianza, disciplina positiva, bienestar emocional entre otros temas. Busca y busca información, nunca estaremos lo suficientemente preparados para afrontar algo tan complejo como la crianza de los hijos. Sí, también haz un esfuerzo e invierte un poco en cosas que te ayudan a forjarte como papá/mamá pero también como persona. 

6. Procura tu bienestar. Sí, no puedes dar la mejor versión de ti en ningún aspecto de la vida, sino empiezas primero por buscar tu bienestar todos los días. Haz a diario algo por ti, regalate cinco minutos, lee, escucha música, sal a caminar. Haz algo que realmente te haga feliz. Desconecta un poco del mundo y concéntrate en ti. Se feliz y da felicidad a los demás.


Con esto finalizo algunos de los puntos más relevantes que nos dieron aquel día, y con la conclusión de que sí deberían existir las escuelas de padres, porque la crianza es un tema muy complejo, nadie nace sabiendo serlo, y si bien no hay formulas ni recetas mágicas, sí requerimos apoyo, guía, consejos y herramientas que nos ayuden a dar lo mejor de nosotros mismos. Por cierto, algún día cree un blog con esa finalidad, pero el tiempo no me da para renovarlo, sin embargo creo que tiene algunos post que pueden ser de gran utilidad así que aprovecho para compartir aquí el enlace.

Saludos cariñosos. Ya saben que me gusta leerlas también.

20 feb. 2019

Ni muy muy, ni tan tan

Sé que criar y cuidar de los hijos, es una tarea muy complicada y que a veces nos surgen muchas dudas. Si alguna ves te has sentido entre la espada y la pared, entre los consejos del pediatra y los de tu abuelita, la suegra o alguna conocida, leer esto te podría ayudar.  

Siempre fui enemiga de los remedios naturales, y nunca creí en esos remedios milagrosos de los que hablan las abuelas, como reventar las anginas, curar de empacho o desflemar. Me daba mucha risa cuando alguien me sugería ir con alguna curandera, no me reía abiertamente, eso sería grosero, pero me preguntaba cómo con tantos avances tecnológicos la gente podía seguir creyendo en muchas de esas cosas. 

Y sin embargo, hace poco, mi abuela vino a ver a mi hija, para "curarla" con uno de sus menjurjes y me dio un remedio casero para bajarle la fiebre a Isabel, que francamente me quedé atónita cuando comprobé que había funcionado.

Quiénes me leen frecuentemente o me siguen por las redes, sabrán que terminamos e iniciamos el año muy mal en cuestión salud, al grado de que Isabel estuvo internada por neumonía. La enfermedad parecía no terminar aún después de que la dieron de alta. La tos volvía y lo peor, los días con fiebre muy alta. Y ni hablar del dinero que gastamos en consultas, medicamento y el hospital, porque eso sí, la niña siempre estuvo atendida por un pediatra. Cuando parecía que todo iba bien la tos regresaba.

Ya nos habían dado bastantes consejos de pomadas que ponerle, de como arroparla, de que no debíamos sacarla pues después de la neumonía quedaban "sentidos", pero nosotros siempre nos hemos apegado a lo que digan los pediatras. Ignoramos eso de taparla mucho porque el pediatra dijo que arroparla tanto era dañino, sudaba y eso hacía que el aire le cayera mal, ignoramos eso de untarle pomadas porque luego sale contraproducente y hasta ignoramos eso de exagerar con los cuidados porque el doctor decía que la niña ya estaba curada, ah también ignoramos cuando nos sugirieron vitaminarla porque el pediatra dijo que por el momento no era necesario.

Pero cuando Isabel volvió a enfermar y además nos cobraron la consulta, que yo creo debió contar como revisión porque la niña nunca estuvo al cien, empecé a darme cuenta que ni el pediatra es Dios, y que aveces es bueno buscar otras alternativas. Era la tercera o cuarta vez que Isabel se enfermaba en menos de un mes, que tenía fiebre (38.9) y la tos no le cedía. Paracetamol, neumelubrina, motrín y febrax, parecían no tener efecto, y los baños y los trapos bajaban la fiebre momentaneamente pero al poco tiempo volvía a subir. Pensé que en cualquier momento llegarían las convulsiones y comenzaba a sentirme impotente. 

Una mañana salí a trabajar, mi mamá se quedó cuidando de Isa y cuando regresé ahí estaba mi abuela. -Vine a curar a tu niña, y no me lo vas a creer pero hasta la fiebre le bajo. 

Me explico que con un tomate le había limpiado las anginas y que la niña había vomitado mucha flema. Además me explicó que le puso manzanilla en el pecho y que no debía bañarla ni sacarla al menos en 24 horas. Y me dijo que si la fiebre regresaba, le pusiera una bolita de algodón con alcohol en el ombligo, pues de momento no podía darle baños. Llegó la noche y como siempre, la fiebre comenzaba a hacer su aparición. Rápidamente le puse la dichosa bola de algodón en el ombligo por unos cinco minutos, cuando le tome de nuevo la temperatura, la niña estaba en su temperatura normal, y yo francamente me sentí aliviada. Esa noche la pasamos sin fiebre. Lo creeran o no, quizá coincidencia después de tanto medicamento, pero la niña mejoro y al parecer, hemos dejado atrás la enfermedad. Al mismo tiempo, decidí darle vitaminas a Isabel por un tiempo, en lo que se fortalece su sistema inmunológico porque no hay nada más feo que pasar los días en el doctor, y encerrados porque hasta el más mínimo aire le hacía daño a la bebé.

OJO. Con esto no estoy diciendo que hay que ignorar a los pediatras y que las abuelas tienen toda la razón. Con esto quiero decir, que los pediatras también comenten errores. Y que a veces, pareciera que tanto medicamento ya ni hace efecto en los niños. Por lo tanto, he llegado a las siguientes conclusiones:

  • Busca diversas opiniones. Sí, hay veces que un pediatra no da con la solución, por inexperiencia o por falta de conocimientos así que es bueno consultar con otros doctores.
  • Usa tu sentido común. Lo repito, los pediatras también cometen errores, así que escucha tu lógica, cuando sientas que algo no esta bien, cree en ese sexto sentido que tienes. 
  • Antes de hacer caso de los consejos del vecino, investiga primero, pues hay remedios caseros que suelen ser tóxicos y muy peligrosos para los niños. 
  • Puedes tomar algunos consejos inofensivos para los niños: como no sacarla determinado tiempo de casa, arroparla con una franela, cubrirle siempre el pecho. Ese tipo de consejos que sabes que jamás pondrán en riesgo la salud de tu hijo, sobre todo esos que no tienen nada que ver con ingerir sustancias no aptas para los más pequeños. 
  • Trata de formarte un criterio propio. No es bueno seguir a ciegas los consejos de la abuela, ni tampoco seguir a ciegas los consejos del pediatra, no todos son "profesionales", descubrirás que como en todo, hay muchos médicos desactualizados o muy mal informados.


Así soy yo, ni muy muy, ni tan tan. Todo con medida, tratando siempre de buscar el equilibrio.

21 ene. 2019

Vínculo entre hermanas


Una de las cosas que más me preocupaba mientras estuve embarazada, era la relación que habría entre mis hijas. 10 años parecían demasiado para verlas conectar, pero como bien lo dicen, para el amor no hay edad y creo que eso también incluye al amor entre hermanos.

Disfruto mucho verlas reír, darse un abrazo y aunque sean muchos los años que se llevan, también las he visto jugar. Puedo ver en ambas una mirada de amor que me llena profundamente.

Si me preguntan si hay una formula mágica, no la hay, pero creo que sí hay algunos puntos que los padres debiéramos considerar, para fortalecer este vínculo entre hermanos y no deteriorarlo.

Evita las rivalidad. A veces, los padres somos los principales responsables de que los hijos tengan rivalidades, en muchas ocasiones nuestros actos pueden ocasionar recelo entre hermanos. Por ello:

No compares. Descubrirás que cada hijo es único. Los hermanos pueden ser polos opuestos, aprende a ver las virtudes de cada uno y a respetar sus diferencias.

Se equitativo. Los padres tienden mucho a caer en conductas de predilección hacía determinado hijo. Esto puede causar grandes daños en la autoestima de quien no se siente el "consentido" de casa. Trata de equilibrar la balanza, estoy segura de que quieres a tus hijos por igual, sólo que aveces no sabemos demostrarlo.

Dale su espacio a cada uno. Sí, aveces nuestros hijos quieren pasar un tiempo a solas con nosotros. Puedes aprovechar cuando alguno de tus hijos tenga un cumpleaños, para invitar al otro a tomar un helado o ir al parque o ver su película favorita juntos. No dejes de dedicarle un día en especial a cada uno, no importa si no puedes hacerlo cada semana o cada mes, con pocas veces te lo agradecerán mucho.

En mi caso, involucrar a la mayor en muchos momentos importantes de su hermana pequeña, me ha ayudado. Propicio que pasen tiempo juntas y cuando les compramos algo, procuramos que sea por igual, a menos que sea un cumpleaños. 

¿tú que haces para fortalecer el vínculo entre tus hijos?

20 dic. 2018

De Primaria a Secundaria, una decisión de vital importancia


Ya estamos a unos pasos de que abran las convocatorias para la inscripción a secundaria. Los niños están muy nerviosos, todo el mundo habla de ello. Casi llega el momento de que los niños se despidan de sus compañeros, en el caso de Constanza, tendrá que despedirse de quienes compartieron con ella seis años de aventuras, aprendizaje, crecimiento y desarrollo. Ha llegado el momento de analizar las diversas opciones y elegir a qué secundaria deberá irse.

Una decisión no tan a la ligera
Los niños probablemente estén pensando que ellos quieren seguir viendo a sus amigos, así que quizá pidan ir a donde irá la mayoría de sus allegados.

Pero el director lo ha mencionado: -No dejen en manos de los jóvenes una decisión tan importante.

Y yo, que soy anti normas y anti educación tradicionalista, esta vez concuerdo con él. Podría parecer que el siguiente paso no es tan importante, muchos padres dicen que lo realmente importante es cuando llegan a nivel medio superior, pero ojo, la secundaria es únicamente el trampolín a este escalón. Es decir, los conocimientos y hábitos que adquieran durante esta trayectoria, les van a abrir o cerrar las puertas de una buena institución a nivel medio superior. Claro que si hay la solvencia para instituciones particulares y no se está pensando en las instituciones públicas, no habrá de que preocuparse, pero si se anhela pertenecer a alguna de las mejores instituciones públicas del país, entonces sí es momento de empezar a preparar terreno.

La secundaria es una etapa algo compleja, llena de cambios y desajustes para los chicos. Los cambios son por doquier, físicos, anímicos, emocionales, y en su entorno también. Y aunque es una etapa en la que debemos brindar todo nuestro apoyo y comprensión, también es el momento de fijar límites claros y adquirir y fortalecer buenos hábitos y disciplina.

Les voy a platicar nuestras experiencias personales y por qué creemos que la secundaria es algo muy importante. Algún aprendizaje hemos adquirido después de ser tres hermanas, dos que ya hemos terminado una carrera profesional y una que esta a meses de terminar.

Mi hermana mediana y yo entramos a una secundaria pública. Pienso yo que la disciplina fue relajada, y nosotros no fuimos claras en nuestras metas. Pasamos la secundaria, literalmente por pasar, no con las mejores calificaciones. El deseo de mis padres era que asistiéramos al politécnico y para sorpresa de todos, ambas logramos entrar. Sin embargo, gracias a los pocos hábitos de estudio y disciplina que traíamos, desertamos de un nivel tan exigente como el que tiene una vocacional. Ambas seguimos nuestro camino escolar en instituciones privadas.

Más tarde, mis padres decidieron que no querían repetir la fórmula con mi hermana menor, así que decidieron buscar una institución que tuviera un excelente nivel educativo. Mi hermana no logró entrar, así que mis padres buscaron las mismas cualidades pero en una secundaria privada.

Fueron años de trabajo arduo para mi hermana y finalmente también logro entrar a una vocacional. ¿La diferencia? No deserto, termino su vocacional y siguió sus estudios en la ESCA de Santo Tomás. Con un camino más disciplinado, logro seguir sus estudios sin desertar ni perder tiempo como mi otra hermana y yo.

Es verdad que “el que es perico donde quiera es verde” y mucho hay de cierto en que el alumno hace a la institución y no al revés, sin embargo es importante recordar que en una etapa tan vulnerable, como lo es la adolescencia, quizá sea bueno fijarnos que entorno queremos para que los chicos formen un carácter y una identidad. .

La escuela no va a resolver el futuro del alumno, si este de mano de sus padres no pone empeño y dedicación. Pero es probable que la escuela le ayude a forjar mejores hábitos y a desarrollar mejor ciertas habilidades.

Antes de elegir una secundaria, investiga lo que la institución ofrece, busca los semáforos educativos que son un referente del nivel educativo que tiene cada escuela. Averigua, pregunta y visita los planteles. No dejes esa decisión a la deriva. Platica con tu hijo lo importante que es que además de sentirse cómodo en una escuela, esta tenga un buen nivel educativo.


Editada por Wendolin Vera. Con la tecnología de Blogger.