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5 mar. 2019

Yo sí quiero ser la amiga de mis hijas

No, no me gustan estas frases que he leído mucho por la red y que son el lema de muchos padres de familia desde hace muchas generaciones:

 -Yo no soy amiga de mis hijos. 
-A mi no me interesa ser la amiga de mis hijos, soy su madre.

Siempre con la creencia, bien fundamentada, de que nuestro deber como padres es el de ser guías, ser educadores, criar y hacer personas de bien. Hasta aquí, concuerdo totalmente. Pero tenemos la creencia que debemos caerles mal a nuestros hijos, y ser autoritarios para saber que estamos haciendo bien nuestro trabajo. 

Yo sí quiero ser la amiga de mi hija.

Recuerdo bien cuando entre a la adolescencia. Quería salir, ir a fiestas, tomar, no estudiar, "perseguir mis sueños" que en ese entonces era vivir la vida a mi manera aunque no tenía ni la más mínima idea de cómo vivirla, y comencé a creer que todo lo que hacían mis padres era sólo por fastidiarme, porque no tenían confianza en mí y hasta llegue a creer que seguramente no me querían. ¡Pobres de mis padres! Quienes me conocieron en ese entonces, reconocerán que realmente era rebelde. La relación con ellos se torno difícil, por supuesto que no eran mis amigos, pero sino lo eran, entonces para mí eran los enemigos, de quiénes debía huir y alejarme a toda costa. Empecé a rodearme de "amigos" que eran precisamente todo lo contrario a mis padres, que me solapaban, me "entendían", me apoyaban, no me juzgaban y que por supuesto, estaban tan mal como yo. El resultado, un embarazo adolescente y una sensación de vacío que muchas veces me invadió pues me sentía la hija más incomprendida del planeta. 

Con este pequeño relato no quiero decir que debemos solapar, permitir y consentir para tener a los hijos contentos, definitivamente no. Lo que quiero dar a entender, es que debemos ser lo suficientemente hábiles para realizar nuestro papel de padres, sin declararles la guerra abiertamente, porque si lanzamos constantemente el mensaje de que no somos sus amigos, creo yo que haremos que creen un concepto de amistad equivocado. Un amigo no es aquel que te solapa y te deja cometer errores o actuar mal con tal de verte contento, un amigo debería tener algo en común con nuestros padres: querer solamente nuestro bien. Un amigo verdadero también tendrá sus limites, será siempre honesto y cuando vea que algo estás haciendo mal, seguramente te lo dirá.

Yo quiero forjar en mi hija un concepto real de amistad. Yo sí quiero ser su amiga, aunque aveces ella no querrá serlo, o dudara que yo lo soy.

Jamás le digo que no soy su "amiguita". No, le digo que los límites, los regaños y demás son por que la quiero y jamás en la vida va a encontrar cariño tan desinteresado como el que una madre le tiene a sus  hijos, busco cambiar la estrategia, busco poner límites, reglas y guiarla sin tener que pelear constantemente con ella, sin hacerla sentir que somos las peores enemigas.

Estará funcionando mi estrategia? No lo sé, con los hijos no hay nada escrito, no son pasteles que se horneen de acuerdo a recetas infalibles, son humanos con inquietudes, dudas y sus propias revoluciones emocionales. No quiero que sea perfecta, sólo quiero que sea una niña de bien y un humano feliz.

Pero más allá de todo, Yo sí quiero ser su amiga de mis hijas, quiero que se acerquen a mí cuando tengan un problema, que me tengan la confianza de contarme sus inquietudes y sus problemas, que sepan que mamá las acompaña y las guía incondicionalmente, y sobre todo, quiero que cuando vayan por la vida eligiendo amistades, no crean que las amistades son quienes solapan, quienes te permiten ser grosero o quienes te traten mal, quienes te metan en problemas, quienes no sean honestos o quienes no tengan y no pongan límites, quiero que siempre se rodeen de personas que busquen su bienestar, que sumen y no que resten. Y quiere que a mi siempre me consideren su amiga.


18 feb. 2019

Quisiera arreglarte el mundo


Quisiera arreglarte el mundo para que cuando salgas allá afuera no tengas que saber de dolor, para que no tengas que enfrentar desencantos, maldad o reencor.

Quisiera repararlo todo e irme tranquila sabiendo que te he dejado en un mundo mejor. 

Pero no puedo. Lo más que puedo es arreglarme a mi misma todos los días. Y limpiarme las heridas, sacar de mi alma los sentimientos que puedan nublar mi razón, reinventarme todos los días y tratar de darte a diario lo mejor de mí. 

No puedo arreglar allá afuera nada, pero aquí adentro puedo arreglarlo todo. Para darte, no una gran mamá, pero sí una mamá feliz. Sí, ese es el mejor regalo que puedo darte todos los días; una mamá que despierte feliz y que pueda darte la mejor sonrisa, que te abrace con dulzura y que pueda guiarte. Una mamá que no se canse de decirte lo mucho que te ama, una mamá que pueda acariciarte, una mamá paciente que aprenda a escucharte, una mamá que con firmeza pueda enseñarte lo que está bien y lo que está mal en la vida. Una mamá que todo lo enseñe con el ejemplo, porque no hay nada más poderoso que el ejemplo. 

Quisiera que nunca tuvieras que conocer el lado malo de la vida o de las personas, pero eso es quizá imposible. Allá fuera el mundo es voraz. Y a mí sólo me queda amarte tanto, para llenar todo tu ser de amor, y que cuando llegue el momento en que tengas que salir, no dudes de ti, no vayas por ahí sintiéndote sola o vacía, para que no titubees cuando tengas que alejar de ti a las personas que se acercan con maldad, para que no lo pienses dos veces cuando sepas que hay personas que más vale la pena darles la vuelta, porque jamás las podremos cambiar.

Sí, puedo arreglarlo todo aquí adentro para que al menos cuando me vaya, tenga la gran satisfacción de saber que he criado a personitas que no saldrán a descomponerlo todo, porque te habré enseñado de principios y valores, porque te habré hecho tan feliz que no tendrás que salir a reclamarle nada a la vida.Es probable que habré logrado llenarte tanto el corazón que cuando salgas allá afuera lo tengas desbordante y solo sepas darle a los demás amor. 

Es probable que alguien allá fuera intenté romperte el corazón, es probable que lo logren y también que el mundo te decepcione, y a veces al igual que yo, no comprenderás cómo en este mundo hay cabida para la maldad. Pero también es probable que andando por el mundo, te encuentres con alguien que al igual que tú, haya tenido una madre con la convicción de que afuera no se puede arreglar mucho, pero que adentro se puede arreglar todo.

Porque estoy convencida de que somos una tribu, que allá afuera día a día hay muchos mamás reparándose día a día, reinventándose para regalar la mejor versión de sí mismas, abrazando, acariciando y criando con amor. Sé que te has de encontrar con esos hijos, y que será una cadena interminable. Sé que habremos logrado mucho, no arreglando afuera pero sí arreglando dentro.
Editada por Wendolin Vera. Con la tecnología de Blogger.