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20 may. 2019

Festival de Día de las Madres

Acabo de vivir uno de los momentos más emotivos y emocionantes a lo largo de los seis años de primaria que lleva Constanza: el legendario festival del 10 de mayo (día de las madres en México).

Sí, muchas veces se ha cuestionado por qué hacer lo mismo año con año, generación tras generación. Y cercana la fecha, no faltan los memes sobre Denise de Kalafe y su ya tradicional canción "Señora señora". Y aunque pareciera que toda madre obligatoriamente tiene que vivir estos rituales muy mexicanos, ¡yo no había tenido dicho placer!

Desde que llegamos a la primaria, me tocaron algunos festejos como una clase masiva de zumba, en la que la mayoría de las mamás hicimos el ridículo intentando mover las carnes al ritmo del instructor, eso sí, fue muy divertido, no lo niego. En otra ocasión los pequeños nos dieron masajes y nos pintaron las uñas, todo al estilo de un spa en el que se trataba de convivir con los niños y de que ellos nos consintieran. Otro año más nos dieron un desayuno y nos llevaron mariachi, y así fueron la mayoría de los 10 de mayo, convivencias en las cuáles compartimos momentos con nuestros hijos.

Pero yo, que soy tan cursi, siempre me queje de no haber vestido a mi hija de china poblana, de adelita o de verla bailar un huapango. Todas esas cosas que recordaba haber vivido cuando niña en la primaria, no pude presenciarlas con mi hija. Así que cuando escuché que este año sí estaban organizando bailable y cuando nos dijeron que las niñas irían con su falda de rock and roll para bailar al mero estilo de los años 50, estallé de alegría y de emoción.

La felicidad se multiplicaba porque sabía que sería nuestro último 10 de mayo en la primaria, y que mejor manera de coronar este recuerdo, que con el mejor festival de todos los años. Además me invadió la nostalgia, pues Constanza en su último festival de día de las madres del kinder, también bailó rock and roll.

Además de bailar una canción de Vaselina, que sobra decirlo, ¿quién no ama la famosa película? también cantaron "We go togheter" de la misma película. Debo decirles que cuando Constanza escuchaba la canción en casa para ensayar, a mi me rodaban las lágrimas. 



Todos los grupos, desde primero hasta sexto, fueron vestidos en torno a la misma temática. Los profesores y directivos también fueron vestidos de acuerdo al tema. Colgaron por doquier discos de acetato y malteadas gigantes además de que había una rockola de globos. Había palomitas, refresco y helado para las mamás.




Reconozco y agradezco profundamente el esfuerzo que hicieron alumnos, profesores, directivos y hasta padres de familia para habernos regalado un festival tan especial. Sí, aunque no lo crean, las mamás somos así y amamos este tipo de eventos, sin importar si es año con año, si los niños bailan bien o no quieren sonreír, se trata de nuestros pimpollos y nada más emocionante y gratificante que ver a nuestro crío bailando para nosotros.

13 may. 2019

Resumen de Vacaciones de Semana Santa

Como todas las vacaciones, se me fueron volando y me costo mucho trabajo volver a la rutina, pero esta vez siento que, como pocas veces, aprovechamos al máximo los días de descanso.

Muchas veces se acaban las vacaciones y en realidad no sé ni en qué se me fueron tantos días. Literal, me dedico a descansar, pero las niñas a veces no están tan divertidas. A diferencia de otras ocasiones, hoy descansamos menos y las niñas se divirtieron más. 

Los primeros tres días de la primera semana los ocupamos arreglando la casa, y alistando maletas. Sí, ese es el promedio de días que necesito para garantizar que nada importante se me olvidé al salir de viaje, y aún así, olvidé la toalla de Isabel que quería llevar. Nada que no se pudiera solucionar, simplemente llevamos otra. Los cuatro días restantes fueron de delicia total en la playa.

Mis papás nos invitaron a Acapulco, cosa rara porque a ellos no les gusta viajar en plena Semana Santa por la gran afluencia de personas que hay en los destinos turísticos. No lo pensamos dos veces, Constanza inmediatamente se emocionó. 

Y aunque el trayecto fue largo por culpa del tráfico, las vacaciones bien valieron la pena. Nos hospedamos en un departamento que rentaron mis papás, y las habitaciones tenían una vista espectacular. La verdad es que me relajaba demasiado acostarme y contemplar a lo lejos la inmensidad del mar rodeada de imponentes rascacielos. Fue una delicia contemplar el anochecer y el amanecer desde aquel lugar. 



A diferencia de los hoteles, había poca gente en el desarrollo, o esa impresión me dio pues siempre pudimos disfrutar la alberca sólo para nosotros. 

Teníamos un poco de miedo de meter a Isa a la piscina. Nuestras vacaciones de Diciembre fueron una pesadilla pues Isa iba enferma y conforme pasaron los días todo se fue complicando. Como nuevamente Isa había estado enferma de la gripa, temíamos que de nuevo todo se complicara. De hecho habíamos decidido desistir del viaje si Isa continuaba enferma, pero fue mejorando al paso de los días y la playa le cayó de maravilla.



Desde muy bebé Isa ha disfrutado mucho de la arena, y no fue la excepción. Se dio una súper revolcada. Y yo estaba fascinada porque en vísperas de la Pascua, la playa ¡estaba llena de huevos ocultos entre la arena! Ya sé que por ahí había gallinas, pero me entusiasmaba cada vez que mis hijas jugando encontraban un huevo enterrado entre la arena. 

Ya se imaginarán, ambas chiquillas disfrutaron en exceso la piscina. No querían salir de ella. Eso sí, Isabelita no quería utilizar los flotadores ni el salvavidas, sólo quería estar en brazos de todos. 











Disfrute mucho esos días junto a mi esposo, las niñas, mis hermanas, mis papás y mi abuelita. 

La siguiente semana fue reacomodar y lavar ropa los primeros días. Para el día jueves le pedí a Edgar que me ayudara a ponerles la alberquita a las niñas. Y por supuesto, fue mi cómplice. Así que fue otro día de agua y diversión. Además cuando ponemos la piscina, inmediatamente se acercan los vecinos curiosos que quieren divertirse junto a las niñas, así que tuvimos alberca llena, casa empapada y papás que terminaron agotados. Lo fácil es poner la alberquita, lo difícil después es vaciarla, tratando de aprovechar lo más que se pueda todo el agua, lavarla, ponerla a secar y guardarla nuevamente. Para no tirar el agua, regamos el pasto y todas nuestras plantas. me puse a lavar juguetes, un poco de ropa, el patio y a trapear tooooda la casa. Terminé exhausta. 


Unos días antes de concluir las vacaciones, fuimos invitadas por parte de Mom´s Club a un evento de grupo Vinci y Dixon que Isabel disfruto al máximo.

Finalizamos las vacaciones con la invitación de los abuelos al cine, y el domingo a desayunar a la plaza e ir de compras. La verdad es que los abuelos nos súper consintieron y disfrutamos mucho las vacaciones. 



Necesitaba ese respiro para conectar con mis hijas y retomar fuerzas para finalizar el ciclo escolar.
Había estado con algo de "flojera" para retomar el blog, pero ya hemos recargado pilas y ahora a contínuar. 

Ustedes cuéntenme qué hicieron en sus vacaciones. 

14 ene. 2019

Resumen de las vacaciones de Invierno 2018

Ya estamos con nuestra mejor sonrisa y todo el entusiasmo iniciando un año más. Como siempre, las vacaciones se fueron como un suspiro, eso sí, dejando muchos gratos momentos, lecciones y un montón de aprendizaje.

Iniciamos las vacaciones con el inicio de las posadas. No saben lo emocionada que estuve esos días, pues para nosotros las posadas no eran algo común, y de pronto ya se habían organizado 5 posaditas en nuestra cerrada, el mayor número de posadas a las que hemos ido. Lo confieso, cuando tocó nuestro turno de organizar y preparar una, estuve algo estresada, y muy atareada, ni pude tomar fotografías por estar metida en la cocina, pero a final del día, disfruté mucho el resultado. Eso sí, me lucí con una horchata caliente, que la mayoría de mamás y niños me elogiaron. Jaja un día eres joven, y al otro día te sientes muy feliz por cosas como ésta. Y por si ustedes no conocen la receta, y la quieren, la pueden encontrar por aquí.

Las posadas, más allá del goce de los niños y de dejarnos muchos dulces, me permitieron convivir y conocer a profundidad a algunos de mis vecinos. Saber un poco más de sus vidas, de sus costumbres y sobre todo, nos permitieron compartir. Cada día, cada vecino compartió dulces, piñatas, un poquito de su sazón y de su tiempo.  Aunque fueron noches muy frías, las volvería a repetir.

Después llegó la navidad, y Santa Claus que dejo tenis para las niñas, y la semana siguiente se paso muy rápido, pues esperábamos con ansia fin de año para salir de vacaciones. Sin embargo, desde el viernes 28, Isabelita tenía mucha tos así que la llevamos con el pediatra. Le recetaron medicamento y aparentemente podía salir sin ningún problema. ¡Error! todo en el viaje se complico.

Llegamos a Guanajuato el día sábado. No saben lo que amo este lugar. Me parece tan romántico que la idea de compartir este viaje con Edgar y mis hijas me daba mucha ilusión. Además iba con nosotros mi abuelita, y obviamente mis padres y mis hermanas. Llegamos al hotel y todos se metieron a la alberca, menos Isa que seguía con mucha tos. Y daba señas de no sentirse bien, pues cuando intentamos llevarla a la alberca se soltó a llorar.




Al día siguiente la vimos más alegre y creímos que sería bueno meterla al agua ya que ésta era termal. Isa estaba muy contenta, incluso hizo berrinche cuando la sacamos. Después nos fuimos a Dolores, Hidalgo. El sitio estaba lleno de gente, tanta, que para comprar un chicharrón preparado hicimos fila por poco más de una hora. Hacía mucho aire y mucho frío así que Isa siguió con más y más tos y empezó con vómitos de flema. El 31 amaneció tan malita, que pasamos buscando un doctor en San Miguel de Allende. Como no había, fuimos a Dolores y con trabajos dimos con una clínica. No había pediatra, pero nos atendió un médico general, dijo que había que ser enérgicos con el medicamento para que la bebé no empeorara y la tuvieran que internar. Le cambió todas las medicinas y le indico nebulizaciones. Mis padres compraron un nebulizador para que la niña pudiera recibir su tratamiento sin problema mientras estábamos allá. El doctor dio la orden de que Isa tenía que estar encerrada, así que con ello dijimos adiós a la posibilidad de poder salir por la noche a recibir el año en medio de fuegos pirotécnicos, tumulto y música. La verdad no le queríamos arruinar la noche a mis papás, les dijimos que ellos salieran, pero insistieron en quedarse en el hotel con nosotros. Mis hermanas y Constanza se fueron, al menos me alegra saber que mi hija disfruto la víspera de año nuevo, fueron a un restaurante y tuvieron una deliciosa cena y una gran celebración mientras recibían el 2019. Nosotros nos quedamos en el cuarto del hotel, cenamos con mis papás y mi abuelita romeritos y sandwiches de jamón. Nos abrazamos fuertemente mientras le pedíamos al año entrante salud, para no sufrir los estragos que deja la enfermedad.











A nuestro regreso Isa parecía empeorar, venía con fiebre. Llegamos a la casa de mis papás el lunes 2 de enero. Le dimos el medicamento a Isa y esperamos al otro día para llevarla nuevamente con su pediatra. Ya para el martes Isa se mostraba muy decaída, no estaba comiendo y apenas si se mantenía despierta. Acudimos con el pediatra, este le puso un aparato en su dedo para ver cuánto oxígeno estaba saturando la bebé y nos dijo que la cantidad de oxígeno estaba muy por debajo de lo normal, le hicieron una placa en ese momento y la noticia que nos dio el pediatra nos hizo un hueco en el corazón: la bebé necesitaba ser internada de inmediato. Sentí unas inmensas ganas de llorar, odio los hospitales, los momentos más angustiantes de mi vida los he pasado ahí. Nos sentamos a pensar qué haríamos y a dónde la llevaríamos. Mi primera sugerencia fue llevarla a La raza, el hospital dónde nació. Pude ver la cara de Edgar, realmente no deseaba que fuéramos ahí. Lo que nos quedaba era internarla ahí mismo, dónde estaba el pediatra que nos atendía. Claro que no teníamos contemplado ese gasto y nos agarraba en curva después de todos los gastos de diciembre, sin embargo y como siempre, mis papás nos dieron el dinero, mientras nosotros esperábamos a recibir la caja de ahorro que Edgar recibe cada año a principios del mes. 


Lo cofieso, el dolor de ver a Isa canalizada y mal, es menor cuando te permiten estar acompañando a tu bebé en todo momento, cuando dejan que ambos padres estén presentes y puedes recibir visitas que te brinden apoyo y te permitan que el proceso sea más llevadero. Mis papas estuvieron junto a nosotros, ni un sólo día nos faltaron y llegaban para llevarnos algo de desayunar y que Edgar y yo pudiéramos ir a bañarnos. El proceso fue menos cansado, en el hospital teníamos todas las comodidades y nadie nos llamaba la atención si teníamos el celular afuera. También recibimos la visita de mis suegros, un día acompañaron a mis padres para cuidar a Isa. También fue mi abuelita y mi tío Ariel con su esposa y mi prima Mari. Finalmente dieron de alta a Isabel el día 5 de enero, presiento que lo hicieron en un acto compasivo para que Isa pudiera recibir a los Reyes Magos en casa.




Pudimos gozar de una mañana de reyes en familia, todos juntos y en casa de mis padres. Así despedimos unas agetreadas vacaciones. No fueron lo que habíamos contemplado, Edgar había pedido vacaciones esos días para poder jugar con las niñas y disfrutar nuestra casa, sin embargo, por obvias razones, pasamos la última semana en el hospital y nuestra casita se ha quedado solitaria muchos días. 

Isa sigue con medicamento y mejorando cada día. Constanza ha regresado a clases muy entusiasmada y yo sigo aquí, con mucho entusiasmo de recibir un nuevo año junto a mi amado blog y con la compañía de ustedes, mis queridas lectoras.


Cuéntenme qué fue de sus vacaciones, las quiero leer.
Editada por Wendolin Vera. Con la tecnología de Blogger.