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14 ene. 2019

Resumen de las vacaciones de Invierno 2018

Ya estamos con nuestra mejor sonrisa y todo el entusiasmo iniciando un año más. Como siempre, las vacaciones se fueron como un suspiro, eso sí, dejando muchos gratos momentos, lecciones y un montón de aprendizaje.

Iniciamos las vacaciones con el inicio de las posadas. No saben lo emocionada que estuve esos días, pues para nosotros las posadas no eran algo común, y de pronto ya se habían organizado 5 posaditas en nuestra cerrada, el mayor número de posadas a las que hemos ido. Lo confieso, cuando tocó nuestro turno de organizar y preparar una, estuve algo estresada, y muy atareada, ni pude tomar fotografías por estar metida en la cocina, pero a final del día, disfruté mucho el resultado. Eso sí, me lucí con una horchata caliente, que la mayoría de mamás y niños me elogiaron. Jaja un día eres joven, y al otro día te sientes muy feliz por cosas como ésta. Y por si ustedes no conocen la receta, y la quieren, la pueden encontrar por aquí.

Las posadas, más allá del goce de los niños y de dejarnos muchos dulces, me permitieron convivir y conocer a profundidad a algunos de mis vecinos. Saber un poco más de sus vidas, de sus costumbres y sobre todo, nos permitieron compartir. Cada día, cada vecino compartió dulces, piñatas, un poquito de su sazón y de su tiempo.  Aunque fueron noches muy frías, las volvería a repetir.

Después llegó la navidad, y Santa Claus que dejo tenis para las niñas, y la semana siguiente se paso muy rápido, pues esperábamos con ansia fin de año para salir de vacaciones. Sin embargo, desde el viernes 28, Isabelita tenía mucha tos así que la llevamos con el pediatra. Le recetaron medicamento y aparentemente podía salir sin ningún problema. ¡Error! todo en el viaje se complico.

Llegamos a Guanajuato el día sábado. No saben lo que amo este lugar. Me parece tan romántico que la idea de compartir este viaje con Edgar y mis hijas me daba mucha ilusión. Además iba con nosotros mi abuelita, y obviamente mis padres y mis hermanas. Llegamos al hotel y todos se metieron a la alberca, menos Isa que seguía con mucha tos. Y daba señas de no sentirse bien, pues cuando intentamos llevarla a la alberca se soltó a llorar.




Al día siguiente la vimos más alegre y creímos que sería bueno meterla al agua ya que ésta era termal. Isa estaba muy contenta, incluso hizo berrinche cuando la sacamos. Después nos fuimos a Dolores, Hidalgo. El sitio estaba lleno de gente, tanta, que para comprar un chicharrón preparado hicimos fila por poco más de una hora. Hacía mucho aire y mucho frío así que Isa siguió con más y más tos y empezó con vómitos de flema. El 31 amaneció tan malita, que pasamos buscando un doctor en San Miguel de Allende. Como no había, fuimos a Dolores y con trabajos dimos con una clínica. No había pediatra, pero nos atendió un médico general, dijo que había que ser enérgicos con el medicamento para que la bebé no empeorara y la tuvieran que internar. Le cambió todas las medicinas y le indico nebulizaciones. Mis padres compraron un nebulizador para que la niña pudiera recibir su tratamiento sin problema mientras estábamos allá. El doctor dio la orden de que Isa tenía que estar encerrada, así que con ello dijimos adiós a la posibilidad de poder salir por la noche a recibir el año en medio de fuegos pirotécnicos, tumulto y música. La verdad no le queríamos arruinar la noche a mis papás, les dijimos que ellos salieran, pero insistieron en quedarse en el hotel con nosotros. Mis hermanas y Constanza se fueron, al menos me alegra saber que mi hija disfruto la víspera de año nuevo, fueron a un restaurante y tuvieron una deliciosa cena y una gran celebración mientras recibían el 2019. Nosotros nos quedamos en el cuarto del hotel, cenamos con mis papás y mi abuelita romeritos y sandwiches de jamón. Nos abrazamos fuertemente mientras le pedíamos al año entrante salud, para no sufrir los estragos que deja la enfermedad.











A nuestro regreso Isa parecía empeorar, venía con fiebre. Llegamos a la casa de mis papás el lunes 2 de enero. Le dimos el medicamento a Isa y esperamos al otro día para llevarla nuevamente con su pediatra. Ya para el martes Isa se mostraba muy decaída, no estaba comiendo y apenas si se mantenía despierta. Acudimos con el pediatra, este le puso un aparato en su dedo para ver cuánto oxígeno estaba saturando la bebé y nos dijo que la cantidad de oxígeno estaba muy por debajo de lo normal, le hicieron una placa en ese momento y la noticia que nos dio el pediatra nos hizo un hueco en el corazón: la bebé necesitaba ser internada de inmediato. Sentí unas inmensas ganas de llorar, odio los hospitales, los momentos más angustiantes de mi vida los he pasado ahí. Nos sentamos a pensar qué haríamos y a dónde la llevaríamos. Mi primera sugerencia fue llevarla a La raza, el hospital dónde nació. Pude ver la cara de Edgar, realmente no deseaba que fuéramos ahí. Lo que nos quedaba era internarla ahí mismo, dónde estaba el pediatra que nos atendía. Claro que no teníamos contemplado ese gasto y nos agarraba en curva después de todos los gastos de diciembre, sin embargo y como siempre, mis papás nos dieron el dinero, mientras nosotros esperábamos a recibir la caja de ahorro que Edgar recibe cada año a principios del mes. 


Lo cofieso, el dolor de ver a Isa canalizada y mal, es menor cuando te permiten estar acompañando a tu bebé en todo momento, cuando dejan que ambos padres estén presentes y puedes recibir visitas que te brinden apoyo y te permitan que el proceso sea más llevadero. Mis papas estuvieron junto a nosotros, ni un sólo día nos faltaron y llegaban para llevarnos algo de desayunar y que Edgar y yo pudiéramos ir a bañarnos. El proceso fue menos cansado, en el hospital teníamos todas las comodidades y nadie nos llamaba la atención si teníamos el celular afuera. También recibimos la visita de mis suegros, un día acompañaron a mis padres para cuidar a Isa. También fue mi abuelita y mi tío Ariel con su esposa y mi prima Mari. Finalmente dieron de alta a Isabel el día 5 de enero, presiento que lo hicieron en un acto compasivo para que Isa pudiera recibir a los Reyes Magos en casa.




Pudimos gozar de una mañana de reyes en familia, todos juntos y en casa de mis padres. Así despedimos unas agetreadas vacaciones. No fueron lo que habíamos contemplado, Edgar había pedido vacaciones esos días para poder jugar con las niñas y disfrutar nuestra casa, sin embargo, por obvias razones, pasamos la última semana en el hospital y nuestra casita se ha quedado solitaria muchos días. 

Isa sigue con medicamento y mejorando cada día. Constanza ha regresado a clases muy entusiasmada y yo sigo aquí, con mucho entusiasmo de recibir un nuevo año junto a mi amado blog y con la compañía de ustedes, mis queridas lectoras.


Cuéntenme qué fue de sus vacaciones, las quiero leer.

27 nov. 2018

Nuestra tradicional visita al Bosque de los Árboles de Navidad

El fin de semana ante pasado tuvimos días muy navideños, comenzando por el domingo que fuimos a Amecameca a cortar nuestro árbol de Navidad.

Ya tenemos 5 años visitando el bosque de los árboles de navidad y tres años consecutivos hemos ido acompañados de mis papás.

El dinero que se paga por cada árbol que llevas a casa, se ocupa en labores de reforestación y en este bosque anualmente se plantan más de 350,000 árboles. 

Después de cortar nuestro árbol, nos fuimos a la hacienda Panoaya, el acceso para seis personas viene incluido en el precio del árbol. Y en la hacienda hay bastantes atracciones para pasar una tarde muy divertida. Algunas de ellas son:

  • Los venados acariciables a los que les puedes dar de comer. Además de venados hay vacas, cabras, llamas, emus y un montón de animales más. 

  • El laberinto inglés en el cual siempre me pierdo pues no he logrado memorizar la salida.
  • El museo de Sor Juana Inés de la Cruz. Fascinante por cierto.
  • El museo de los volcanes. No me gusta tanto, pero también es muy interesante.
  • El espectáculo de los animales asombrosos.
  • Tirolesa, un precioso lago y hasta una alberca techada.
     
  • Las actividades no tienen fin, y los niños terminan felices y agotados.

La verdad es que es un lugar que recomiendo ampliamente: la naturaleza, la hermosa vista de los volcanes nevados y el ambiente familiar hacen de aquel lugar uno de mis preferidos.
Al día siguiente, nos fuimos hasta Puebla por nuestras esferas.
Chignahuapan es un pueblito donde se fabrican miles de esferas de manera artesanal, las mismas que encuentras en otros lugares, de hecho si revisas alguna caja de tus esferas, seguro verás que vienen de allá. Podrás encontrar esferas de todo tipo y de todas formas, enloquecí con las esferas de Masha y El Oso y las de Snoopy, sin embargo mi hija Constanza quiso una decoración más seria para el árbol por lo que compraremos esferas en azul y en plata. Mis papás optaron por una decoración más colorida así que compraron esferas de colores y unas muy divertidas de m&m. Evidentemente como en Chignahuapan son fabricantes, los precios son más bajos que en otros lugares.


El pueblito es precioso y también se pasa una tarde deliciosa. Puedes ir al centro y disfrutar la vista, el kiosco o entrar a la iglesia del pueblo que es bellísima y comer una deliciosa barbacoa en algún local. 

Terminamos rendidos pero felices de haber aprovechado nuestro puente y dar por inauguradas estas fechas navideñas.
¿Ya pusieron el árbol en casa? Cuéntenme, cuéntenme.

5 nov. 2018

Los maravillosos 2

Parece que fue ayer cuando yo estaba aún internada en el hospital, con toda la incertidumbre que trajo el nacimiento de Isabel, parece que apenas fue hace unos días cuando la contemplaba tan pequeña y aparentemente frágil a través de una incubadora, toda llena de cables, toda pequeñita y delgada, con un antifaz cubriéndole los ojitos extraviados, y yo con tanto miedo, unas veces acariciándola, otras veces guardándome las ganas para no lastimar su delicada piel o para no dejar mis bacterias cerca de ella. Unas veces llorando, otras veces sonriendo, con tantas ganas de llevarla a casa conmigo y a la vez con tantos miedos y dudas.

Pero que rápido creció, que rápido recuperó su talla y peso, y yo que no tenía prisas, yo podía contemplarla con toda la paciencia que aprendes a tener una vez que has sido madre de un bebé prematuro, no importaba si aún no se sentaba, si aún no se rodaba, si aún no caminaba, lo tendrá que hacer pensaba. Y no importaba si tenía tres meses y la gente se detenía a mirarla y exclamaban ¡que bonito recién nacido! Más tiempo para disfrutarla pensaba yo. 

Y ahora corre, brinca y canta. ¿Quién le ha enseñado a contar? ¿Tú le has enseñado las letras? Nada, yo no le he enseñado nada, y de eso son testigo mis padres y mis hermanas. Nada que no aprenda con el juego, con los vídeos, nada que no aprenda por su propia cuenta, otras cosas se las enseña su hermana mayor y otras tantas su tía madrina. Nos tomo por sorpresa el día que la escuchamos contar del 6 al 10 mientras jugaba con las fichas del domino, aún no cumplía los dos y ya había aprendido a contar del uno al diez, mi esposo y mi hermana rieron asombrados, no nos dimos cuenta en qué momento sucedió pero ya había memorizado muy bien la secuencia. Y de pronto, cuando tomábamos un libro y le preguntábamos qué número había plasmado, también los identificaba. Después la escuchamos decir el: A E I O U. Sí, para unos cosas fue a paso lento, pero para otras ha sido muy rápida y tiene una memoria que realmente me sorprende. 

Han llegado también los berrinches, que se acentúan con el tiempo. Desde muy pequeña, cuando algo no le parecía, se tumbaba en el suelo. He de confesarlo, nos causaba mucha risa su forma de hacer berrinche. Pero ahora que crece, no sólo se conforma con tirarse al suelo. ha de gritar, y es aquí dónde tenemos que trabajar para aprender a controlar estos episodios y que no se vuelvan una forma de "manipulación" constante.

Pero para serles franca, cuando Constanza fue pequeña, jamás escuché el termino "los terribles 2". Y ha decir verdad, no me parecieron terribles, creo que es más bien cuestión de enfoque y ahora que hemos llegado a este punto con Isabel, no quisiera etiquetar así esta maravillosa etapa, esta que siento como la última etapa que hay entre un tierno bebé y el niño grande cada vez más autónomo. Creo que en lugar de enfocarme en los berrinches y en lo negativo que esta nueva etapa pueda tener, quiero concentrarme en disfrutar lo poco que me queda de mi bebé, en esos pasitos chistosos, esas frases  que a veces no se entienden, esas tomas de biberón cada vez más esporádicas, esos bracitos que me buscan junto a uno voz llamándome mamá, esa ropa que cada vez parece menos de bebé. Sí, hemos llegado a los maravillosos 2, bien conscientes de lo rápido que se va la vida, viendo a Constanza ya como toda una señorita, y tratando de disfrutar a ambas.

Y seguido me preguntan que cuando pienso quitarle el pañal, o que si pienso mandar a Isabel a la escuelita. A veces ni respondo, porque yo misma se que no hay prisa de nada, que quiero tenerla todas las mañanas conmigo dando guerra, porque ya llegará el momento en el que forzosamente deba irse a la escuela, y tampoco tengo prisa porque deje el pañal, llegará el momento en el que le incomode traerlo y este preparada para avisar, como lo hizo su hermana, sin presiones y a su ritmo.

¡Bienvenidos maravillosos 2! No se vayan tan a prisa, deténganse un poco, déjenme abrazarlos, disfrutarlos y contemplarlos. Y gracias Universo, por el precioso regalo que son mis hijas, gracias por permitirme acompañar y guiar su camino, concédeme muchos años más para seguir el camino junto a mi familia.

9 ago. 2018

Estrés en mi nuevo hogar

Lo admito, me encanta estar en mi nuevo hogar, cada rincón de la casa, por pequeño que sea, me encanta. Amo pasar el día entero en mi nueva casa, y aunque no haya todavía internet ni televisón de paga, no me resulta aburrido, al contrario, me veo absorta en las tareas diarias de un hogar y de la maternidad, que no tengo tiempo del aburrimiento. Sin embargo, últimamente me empiezo a sentir estresada, pues constantemente necesito venir a casa de mis padres, al menos cada semana, pues aquí en la ciudad tenemos muchos asuntos pendientes: para empezar, mi principal fuente de trabajo se encuentra en la ciudad, se moverme bien en ella, conozco el transporte público y me siento en confianza al salir a la calle. En la casa, en realidad me cuesta trabajo desplazarme con las niñas, cuando Edgar no está. Desconozco las rutas, y para ser honesta, el estado de México siempre ha tenido la fama de ser más inseguro que la ciudad, por lo que prefiero no salir sola con las niñas. 

Por otro lado nos salimos tan repentinamente de casa de mis papás, que muchas cosas se han quedado sin ordenar y muchos juguetes, ropa y muebles se han quedado allá. Pero cada vez que pasamos a casa de mis padres, yo salgo a realizar mis actividades de trabajo, Edgar también hace las suyas y cuando regresa inmediatamente me pide que nos vayamos a casa, así que no he tenido tiempo de ordenar un poco el caos que queda y eso me comienza a causar estrés, me empieza a dar la sensación de que a mi marido no le gusta o no quiere estar en casa de mis padres y eso me causa mucho más estrés, además de que cuando vamos de visita con ellos, me siento apresurada y por alguna razón siempre termino olvidando algo importante en casa: la cartera, el cargador, la cámara, etc. 

Hemos acordado que necesitamos el ingreso de ambos para salir a flote con los gastos de la casa y de las niñas, por lo que yo me dedico a los bienes raíces (estoy a sus órdenes si desean vender o rentar una propiedad) pero me desconcierta esa actitud negativa cuando se trata de venir a la ciudad, y ya lo he expresado: estoy feliz jugando a la ama de casa, sólo decídete si quieres ama de casa o inmobiliaria. Por que es un hecho que por aquellos rumbos no me pienso dedicar a los inmuebles, prefiero mil veces la ciudad.

En fin, así estoy con las emociones ahora. ¿Se sienten identificadas? ¡Las quiero escuchar!

19 jun. 2018

Los niños y el internet ¿Qué tanto es tantito?

Hoy por la mañana, venía escuchando en la radio que recientemente la OMS ha reconocido la adicción a los vídeojuegos como un trastorno mental. Evidentemente la crítica recae sobre los padres, a final del día somos los responsables de los menores y quiénes hemos permitido que un simple videojuego llegué a convertirse en una adicción.

No me quería quedar con las ganas de externar mi opinión y recalcar que estamos a punto de llegar a los mismos extremos con el uso de internet y de celulares y tabletas. Ya desde que los niños son bebés les damos acceso al celular, y es más fácil ponerles un vídeo para que no lloren que ponernos a jugar con ellos, es más sencillo sentarlos con la tableta en mano y dejarlos ahí mientras hacemos nuestras cosas, porque los dispositivos móviles de la mano de internet se han convertido en excelentes sustitutos de niñeras. Hoy en día, los niños aprenden más rápido a manipular un celular que a leer. Pero ¿qué tanto es tantito? Entiendo que en un mundo tan ajetreado, en donde necesitamos todo "express", echemos mano de un celular o de la tableta, sí, necesitamos un respiro y yo misma lo he hecho, le he prestado a Isabel el celular, le he puesto la Gallina Pintadita en la televisión mientras me maquillo, la he dejado en el tableta mientras tiendo la cama. Pero ¿no creen que estamos abusando?

Ya desde edades tempranas los niños tienen acceso ilimitado a un celular. No es extraño que desde el preescolar los niños ya tengan un dispositivo móvil, porque ¿cómo negarles un deseo a nuestros querubines? ¿cómo negarnos a esta realidad virtual? ¿cómo privarlos de este mundo tecnológico en el que vivimos? Ok, estoy de acuerdo. Los especialistas han dicho que no es bueno dejar a los niños expuestos al gran monstruo que representa Internet, nos han recalcado que internet es un gran depredador lleno de contenido inapropiado para los niños y cuyo control por más que queramos tenerlo, se nos escapa de las manos. Y nos ha valido, creemos que no pasa nada, y nos empeñamos en encontrar más pros al uso del celular que en ver todos los contras, aunque esos "pros" sean en su mayoría mera fantasía. No me voy a dar golpes de pecho, nosotros terminamos cediendo a la petición de nuestra hija de tener un celular. Claro, tuvo que quedarse con la frustración unos tres o cuatro años, porque desde que ingreso a la primaria ya quería tener un celular, porque ya la mayoría de sus compañeros tenían uno. Y aún así sigo pensando, que ni en quinto, ni en sexto es una edad apropiada para tener un celular.

Pero lo que más repruebo de esta situación, es el hecho de que ya que otorgamos un celular, no nos demos a la tarea de revisarlo constantemente.¿Qué nos está pasando? ¿es conchudez? ¿nos da flojera? o ¿queremos respetarles la privacidad a nuestros tesoros? ¿neta creemos que no necesitamos revisarles el celular a un niño?

A menudo tomo el celular de Constanza. Tiene 10 años y creo que es mi deber saber qué páginas visita, qué vídeos ve, cuáles son sus inquietudes, que googlea, quiénes forman parte de sus redes sociales, qué postea y hasta qué platica con sus compañeros. ¿Por qué? Porque es una menor, y yo estoy a su cargo, porque los menores no deberían tener redes sociales, pero las tienen, es un hecho y debería ser nuestro deber vigilar y manejar dichas redes sociales, estar atentos de que no acepten desconocidos, que no platiquen con mayores o no expongan nada comprometedor de sus vidas. Y aún así, con todo ese supuesto control, no están exentos de que en cualquier momento les compartan contenido inadecuado, o un extraño este pendiente de sus vidas. Pero revisando el celular de Constanza, me doy cuenta de que la gran mayoría de papás no están al pendiente de los celulares de sus hijos, no se enteran de lo que los niños andan comentando o compartiendo en la red, y si se enteran, pues me parecen muy holgados. Revisando youtube, en los canales infantiles, los niños escriben cada comentario lleno de groserías, rencor y faltas de ortografía. Y los papás ni enterados. Niños de primaria escribiendo groserías, mandando mensajes de whatsapp y messenger a deshoras de la noche. Nada me molesta más que las alertas después de las 10 de la noche que le llegan a Constanza porque alguien le mando un mensaje, ella sabe que después de esa hora esta prohibido ver mensajes  y andar contestando, pues a esa hora, los menores deberían estar dormidos. Pero lo que más me irrita, es pensar que los papás de esos niños ni se enteran, y si lo hacen que no digan nada, que no haya límites para acceder a internet o usar el celular. Los niños ya están grandes para tener celular, pero no son capaces de despertarse solos para asistir al colegio. Por favor papás, seamos congruentes.

Esto es una atenta invitación a que seamos más cuidadosos de nuestros hijos, para que estemos más al pendiente de ellos, para que no los dejemos a la deriva del internet, para que vigilemos qué uso le dan nuestros niños al celular y sobre todo para que los dejemos ser niños. Que juegan más, que sueñen más, que imaginen más y estén menos pegados a internet. No les robemos su valiosa infancia papás, ya de por si es muy corta...

Papás cuiden a sus niños, y amenlos mucho. 


11 jun. 2018

Un nuevo hogar

Creo que nunca antes les había platicado de nuestros múltiples intentos por hacernos de un departamento. En más de una ocasión quisimos comprar un inmueble pero jamás se concretó nada, es simple, creo que ningún inmueble en ese entonces era para nosotros.

La primera vez que Edgar quiso adquirir una casa, éramos novios y ya teníamos planes de casarnos y vivir juntos. Una tarde llegó muy entusiasmado a contarme que había visto casas en compañía de sus papás y que había decidido apartar una.



-¿qué te parece amor? ¿ya quieres que tengamos casa? 
-si lo que quieres es una casa para ti, me parece de lujo, si lo que quieres es una casa para “nosotros” entonces no me parece que no me hayas tomado en cuenta para saber si me gusta, definitivamente yo no viviré ahí.


Tenía que poner mis reglas desde el principio. Era evidente que si queríamos formar un hogar, ese tipo de decisiones nos concernían a nosotros y éramos nosotros los encargados de elegir. Quizá ese fue nuestro mayor problema, siempre fui muy rebelde y jamás me ha gustado mucho que terceros intervengan en nuestras decisiones, por mucho que sea de buena fe.


Pasado el tiempo, decidimos ir a ver casas los dos. En ese tiempo él contaba con un crédito muy limitado pero esa era nuestra única opción para adquirir una propiedad. Las casas que le ofrecían eran lejanas, sin embargo yo estaba muy decidida a irme a vivir lejos. Mi entusiasmo no logró convencer a Edgar, y pronto desechamos la idea.

Fueron muchas las búsquedas de casa, y en todas terminábamos descubriendo que el crédito no era suficiente así que pospusimos la búsqueda, y cuando nos casamos venimos a vivir a la casa de mis papás.

Hace unos dos años atrás, ya estando casados, vimos que el crédito de Edgar había mejorado considerablemente así que creímos que era el momento ideal para buscar nuevamente hogar. No sé porque razón, Edgar quiso dejar esa responsabilidad en manos de su papá, argumentando que él no tenía tiempo de realizar la búsqueda. Mi suegro, con sus mejores intenciones, se puso a realizar la búsqueda de departamentos. Teníamos la opción de adquirir un departamento de segundo uso en zonas cercanas a donde él y yo crecimos. Vimos varios departamentos pero en el fondo prevalecía mi rebeldía pues yo insistía que quienes debíamos buscar el departamento éramos nosotros y no mis suegros. Pero bueno, vimos cómo tres departamentos y a pesar de todo, tuvimos la intención de adquirir alguno pero por una u otra cuestión, los dueños terminaban echando atrás la operación.

Nuevamente cansados, y yo hasta desganada, dejamos la búsqueda de inmuebles. Me hice a la idea de que no era mi tiempo.

Total que hace un par de meses, Edgar me llevo a varios desarrollos inmobiliarios para ver que opciones teníamos para adquirir una propiedad. Habíamos llegado a la conclusión que quizá era mejor buscar una propiedad nueva, donde no se nos pudieran echar atrás con la negociación. 

Estábamos desayunando en un puesto de tacos de canasta, una mujer que estaba ahí había escuchado nuestra conversación y nos preguntó si buscábamos casa, ofreciéndonos opciones cercanas a la ciudad. Lo cierto era que nuestra única opción era adquirir fuera de la ciudad, pues vivir dentro de ella, como bien lo oímos en la radio, se ha convertido en un asunto de élite. La mujer nos llevó a ver un desarrollo que desde un principio nos encantó. Los acabados, la estructura de las casas y sobre todo, la seguridad y comodidad que nos ofrecía para los niños nos terminó conquistando. En el fondo tenía mis dudas de que todo fuera a salir bien, después de todo, ya habíamos iniciado con tramites varias veces.

Tiempo al tiempo y paciencia


Esta vez todo iba marchando bien, el crédito nos alcanzaba y cumplíamos con todos los requisitos. Al fin recibimos una llamada del desarrollo. Teníamos que cubrir una cantidad fuerte de dinero en efectivo para completar el monto de la vivienda. Nos desilusionamos pues en principio habían dicho que no tendríamos que cubrir nada. Les expresamos que no podríamos cubrir la cantidad, y no sé que hicieron o cómo lo arreglaron pero al final nos volvieron a llamar para decirnos que lo habían solucionado y que el trámite seguía en proceso.


Así un de 7 abril fuimos a recoger las llaves de nuestro nuevo hogar, y es así como de a poco hemos estado recreando nuestra nueva casa. No imaginábamos que tanto se requiere para acondicionar una casa: desde detalles simples como las cortinas o los cortineros, hasta los colores de la pared o los muebles que se requieren.


No nos hemos mudado aún, pues hemos estado haciendo muchos arreglos, agregando detalles como las lámparas o las cortinas, comprando cosas para decorar el cuarto de Constanza y son todavía tantas las cosas que nos faltan pero nos encanta saber que al fin tenemos nuestro propio hogar.

***Adquirimos nuestro hogar mediante grupo Sadasi. Si tienes deseos de adquirir inmueble, acércate a ellos. Cuentan con muchos desarrollos y son un grupo serio que ya lleva algunos años en el mercado ofreciendo opciones de vivienda para las personas.

18 abr. 2018

¿Es posible tanta felicidad?


La mayoría de las noches, después de un largo día de trabajo y antes de dormir, llevamos a mis hijas a la cama y los cuatro nos damos un fuerte abrazo.

En esos momentos me invade un fuerte sentimiento de felicidad y constantemente me pregunto ¿cómo puede caber tanta felicidad en un pequeño cuarto? En esos instantes mi corazón se siente rebozado de amor y me siento muy agradecida, doy gracias a la vida por esos dos luceros que me obsequió y agradezco por todos nuestros días soleados, por nuestra salud y por esos bellos momentos.

Pero ahí es cuando veo que la felicidad no es más que una cuestión de actitud. No, no tenemos la visa perfecta: tenemos problemas, a veces también nos preocupa el trabajo o tenemos diferencias como pareja o con la familia. Sin embargo eso no me impide que sienta mucha alegría por el siempre hecho de vivir y de tener a mis hijas.

Un día mi madre me preguntó si nunca me deprimo. No lo hago. No es que nunca sienta tristeza, somos humanos y las emociones son parte de nosotros, no se trata de ser un robot sonriente toda la vida, a veces también lloro, me canso o me desánimo si algo no sale como lo tenía planeado. Sin embargo, desde que soy madre, no le doy más peso a las emociones negativas que a las positivas. Aveces puedo llorar pero luego miro a mis hijas y me brota una sonrisa. La felicidad de cada individuo no depende de otros ni está en las cosas materiales. La felicidad vive dentro de nosotros y la gran mayoría vive buscándola por todas partes, sin darse cuenta que se encuentra en las cosas más simples de la vida.


1 mar. 2018

Razones por las cuáles amo el mes de marzo

Ya llegó uno de mis meses favoritos, el calorcito ya se deja sentir y podemos irnos despidiendo de las chamarras, los abrigos y los guantes. Mi casa es un congelador durante el invierno, y nada más de andar gateando, Isabel se ponía como tímpano y empezaba con escurrimiento nasal. Que envidia me daba ver las publicaciones de las mamás que viven en tierras calientes, con sus bebés en puro pañalero y descalzos disfrutando su infancia como debe ser. Y en cambio aquí, hasta tres capas de ropa había que ponerle a Isabel y apenas si tenía movilidad para poder jugar. Pero ya no más... el calor ya viene con toda su fuerza.


Razones para amar marzo

Es el mes de la primavera, y con ello tengo un buen pretexto para disfrazar tiernamente a mi bebé.

En este mes podemos comenzar a sembrar una gran cantidad de flores, frutos y verduras. Sí, es la época ideal, y tengo algunas semillas que ya quiero ver crecer.

La ropa más coqueta es la de esta temporada: vestidos, shorts y faldas. Me acabó de dar una vuleta al centro comercial y estoy enamorada de toda la ropa de primavera ¡Dios, es tan preciosa!

Las plantas florecen y los árboles reverdecen, todo tiene un hermoso color.

Es una época perfecta para disfrutar paletas heladas y aguas frescas.

Bye bye gripe, al menos en mi caso

¡Habrá vacaciones de semana santa!

Es el mes de la mujer

Ah y otra que me encanta, me encanta... es el mes de nuestro aniversario de boda.

¿Y a ti te gusta Marzo?
la mayoría de las fotografías fueron tomadas de la red