26 jun. 2019

12 años de ti... ¡Feliz cumpleaños Constanza!

No puedo creer que tan rápido hayan transcurrido 12 años, sí, ¡12 años! de haber tenido entre mis brazos por primera vez ese pequeño cuerpecito que ame con tanta locura desde el primer instante que supe que estaba dentro de mí.

Sí, 12 años y ambas hemos crecido tanto. 

Es inevitable para mí recordar año tras año la noche anterior, esa noche en la que no podía concebir el sueño, sabiendo que me faltaban pocas horas para concebirte a ti. Tenía un poco de miedo, nervios, de todo un poco. Dormí esperando las contracciones que jamás llegaron y que no conocí ni en uno ni en otro embarazo. Dormí con la esperanza de romper la fuente y tener el anhelado parto natural que había soñado, sólo muchos años después entendí que llegaste en las circunstancias idóneas y que a pesar de todo, tuvimos un nacimiento de ensueño. 

Era tan joven y tenía tantos miedos, sólo quería ser una buena mamá, la mamá que esa pequeña niña de ojos grandes y brillantes, merecía. No sé si he sido la mejor, sólo se que hemos hecho un gran equipo, y que has sido el regalo más maravilloso que la vida me ha otorgado, y también que has sido una excelente hija.

Verte crecer ha sido uno de los placeres más grandes, eres y serás siempre una niña que me llena de orgullo.

Hija mía, ahora ya no puedo cargarte entre mis brazos, pero cargo contigo siempre en mi corazón. Parece que no cabes más en mi regazo, pero jamás dejarás de caber aquí en mi pensamiento. Tus juguetes se han quedado ya guardados, ahora otras cosas llaman tu atención, ya no me buscas más para jugar, hoy prefieres con tus amigas charlar. Y aunque cada día que pase vea como van creciendo tus alas, aquí estaré siempre para acompañar tu camino.

Se vienen tantas cosas nuevas para ti, nuevas etapas, nuevos amigos, pero quisiera que jamás te olvides que siempre he de estar aquí, junto a ti, para aconsejarte, para guiarte, para ayudarte.

Hoy celebro tu hermosa vida y le pido a Dios nos conceda muchos años más para celebrar juntas muchos cumpleaños. Hoy celebro 12 años de haberme embarcado en la aventura de ser mamá, sin duda, la mejor aventura de mi vida.

Pido a la vida te den sabiduría, bondad, salud e inteligencia. Pido a la vida que aprendas a escuchar, que camines con cautela y que no tengas prisa por volar. Disfruta cada segundo de tu bella juventud. 

Mi amor, quisiera escribirte tantas cosas más que estoy segura no me alcanzarían las líneas para
expresarte el inmenso amor que sentimos por ti y lo felices que nos hace tu presencia.

Feliz cumpleaños mi preciosa niña, gracias por haber llegado con tu magia y con tu luz a inundar este hogar, gracias por ser esperanza, y fuerza para mamá, gracias por tu nobleza, gracias por tu esfuerzo, gracias por ser la niña responsable que hoy eres, eres perfecta tal como eres.

Disfruta hoy y cada día, celebremos siempre mi gran Constanza.

18 jun. 2019

Despidiéndonos de primaria

Parece que apenas fue ayer cuando temerosos dejamos a Constanza a la entrada de la primaria. Me palpitaba el corazón al ver a todos esos niños tan enormes, tan mayores, con los que ahora mi bebé conviviría a casi diario.

Sí, parece que fue ayer cuando nos despedíamos del preescolar y con lagrimas en los ojos escuchábamos a los pequeños cantar: Volaré, volarás.

Yo no estaba tan conforme con la escuelita que nos había tocado, pero la que yo había elegido ya no tenía cupo. Y mira, sin quererlo, ahí se nos fueron los seis años completos. Me sentía tan perdida, veníamos de un preescolar dónde la comunicación entre padres y profesores era primordial, dónde a diario recogía a mi hija hasta la puerta del salón y la miss nos comentaba como había sido su día. Ahora ni siquiera conocía a la profesora y no estaba permitido el paso a las aulas. El cambio fue tan radical pero Constanza siempre se mostró tranquila, preparada para lo nuevo y no me quedo más que adaptarme a los nuevos ritmos, a la calma de mi hija y aprender de ella que estaba tan feliz.

Y me prometí cambiarla en cuanto pudiera, pero cuando menos me di cuenta, Constanza ya había formado lazos estrechos con sus compañeros, ya había hecho amistades y también ya se había ganado algunos corazones de los profesores. No hubo más remedio que respetar los procesos de mi hija y aceptar las cosas como venían. Y así se nos fueron ya seis años.

Ví a toda una generación crecer. Les cambio la voz, les cambio el cuerpo, les cambio la carita de niños. Ahora ellos son esos mayores que le abren paso a nuevos ºbebésº que están por llegar.

La nostalgia me invade cuando repaso una a una las fotografías que hemos hecho a lo largo de este proceso. Pienso que ahora tomarán caminos distintos, y se me parte el corazón al saber que se van a quedar atrás tantos momentos, tantos recuerdos, ahora cada niño tomará un rumbo distinto. Voy a extrañar tanto a muchos de los compañeritos de Constanza, a esas amigas con las que echo raíces mi hija, con las que compartió tardes de risas, de alegrías, de juegos y de sueños. Por las aulas se quedan sus pasos traviesos, sus risillas, y en los baúles esos juguetes arrumbados que ya no salen más, porque ahora prefieren otras tantas cosas, ahora tienen otras inquietudes, ahora la niñez ya se les va.

Ahora mientras escribo esto siento algunas ganas de llorar. Me encariñe con los niños, me encariñe con las mamás, y aunque se que algunas veces nos podremos volver a ver, reunirnos de vez en cuando, estoy consciente que nada ya será igual, a partir de aquí comienza una nueva etapa, otro cambio y nuevos retos que afrontar. No nos volveremos a parar en la primaria a esperar, no volveremos a estar todas por las mañana en la ceremonia, todas tomaremos rumbos distintos.

Sin embargo, quiero desearles lo mejor a todas y cada una de esas mamitas con las que compartí momentos inolvidables, y sobre todo a cada uno de esos pequeños les deseo lo mejor de la vida y del mundo. Que sepan afrontar con inteligencia cada reto nuevo que venga, deseo que no olviden que tienen a lado la mano de mamá, papá, la abuelita, que sepan escuchar los consejos de los adultos, que aprendan a distinguir entre lo bueno y lo malo de la vida, que jamás vean como enemigos a los adultos que los rodean, que vayan con cautela por el mundo, que se dejen guíar, que aprendan a escuchar. Deseo que cumplan todas sus metas, sus anhelos, que no se rindan, que no se den por vencidos. Que por dura que se ponga la vida, jamás lo dejen de intentar. Les deseo absolutamente lo mejor. No corran jovencitos, vayan despacio, no tengan prisa por crecer, la vida hace por si sola su trabajo, no hay necesidad de apresurarla. Espero verlos a todos en la cima de sus sueños.

Y ni hablar, para Constanza deseo lo mismo. Mi niña bonita, mi niña adorada. Quiero que sepas que jamas soltaré tu mano, que estoy aquí para afrontar los nuevos retos que vengan. No tengas miedo, no hay nada que no puedas lograr. Concentráte en las cosas importantes de la vida, en lo esencial. Aprende a distinguir en que vale la pena y en que no invertir tu tiempo. Preocupate por cultivar tu alma y tu corazón. Y procura ser siempre una persona de bien, de sentirte orgullosa de tus actos y de tu ser. También a tí, deseo verte en la cima de tus sueños.

Con cariño siempre, mamá Wendo.

12 jun. 2019

Coni, te amo tanto ❤️

Será que es el mes de su cumpleaños, será que termina la primaria, será que estoy sentimental que estos días todo gira en torno a ella. 

Miró las fotografías de hace dos años y siento que no creciste gradualmente, sino que de pronto me cambiaron a mi niña por una jovencita. El tiempo se me ha ido en un suspiro, y te miro correr hacia tu autonomía, hacia tu juventud, hacia tu libertad. A veces siento temor, todos los cambios se han venido tan rápido que apenas tengo tiempo de asimilar, de asimilar que ya no dependes más de los brazos de mamá, que ya poco te interesa jugar con mamá, que ya no me pides ver caricaturas, más bien quieres ver series y películas románticas, y que ahora es más divertido estar con tus amigas. Pero antes de que siga pasando el tiempo, quiero detenerme un momento para abrazarte y para darte las gracias...

Creo que nunca me detuve a mirarte y a agradecerte el hecho de que seas una grandiosa hermana, a pesar de todos esos años de diferencia, has sido la mejor, la mejor hermana del mundo, no tengo dudas. Y jamás te he preguntado cómo te sentiste cuando nuestro mundo cambio drásticamente, cuando tuviste que aprender a compartir, no solo los juguetes, sino a papá, mamá, a los abuelos, la vida entera con ese pequeño ser que ahora te llama "tú manita".

Quiero decirte que estoy profundamente orgullosa de ti, porque me hiciste todo más fácil, aceptaste con calma los cambios, los tiempos en que papá y mamá solo iban y venían al hospital preocupados por la salud de tu hermana, y tu esperabas con paciencia. Y cuanto más centrados estábamos en ello, tu seguías siendo la misma niña, y tus notas hasta iban mejorando, más autónoma te volvías. Desde muy pequeña tuve que dejar de ir a despertarte, tú lo hacías sola, te alistabas para la escuela y realizabas tus tareas. Y seguiste siendo paciente cuando tu hermana comenzaba a tomar tus juguetes, tus apreciados juguetes, y seguiste siendo paciente cuanto tu hermana sólo quería ir tras de ti. Y sigues siendo paciente cuando esa pequeña hace destrozos y se escapaba a tu cuarto y quiere todas tus cosas. Estoy segura que eso pasa, porque tu hermana, al igual que yo, te admira profundamente. 

Quiero tenerte entre mis brazos, y deleitarme al contemplarte, porque para mi siempre serás mi bebé, mi gran amor, mi primera ilusión de ser mamá y siempre tendrás un lugar irremplazable en mi corazón. 

Gracias por ser esa niña tan maravillosa, gracias por compartir tu amor desbordante con tu hermana, para mí no hay satisfacción más grande que ver cómo se aman. 

Mi amor no se dividió, ahora sé que simplemente se multiplicó, y a cada una la amo inmensamente. 

Nada más deseo en la vida que verte feliz, busca siempre eso, tu felicidad. Yo siempre te acompañaré y te guiare. 

Te amo hija


Editada por Wendolin Vera. Con la tecnología de Blogger.